

La transición hacia la movilidad eléctrica en España experimentó un impulso notable durante 2025, con un crecimiento sustancial en la comercialización de vehículos enchufables e híbridos. Casi la mitad de los coches nuevos matriculados en el país correspondieron a esta categoría, lo que demuestra un interés creciente por parte de los consumidores y un avance en la adopción de tecnologías más limpias. No obstante, a pesar de este dinamismo, la supremacía de los motores de combustión interna, especialmente los de gasolina y diésel, se mantuvo inalterada en términos de cuota de mercado total. Factores como las ayudas económicas y la disponibilidad de puntos de recarga continúan siendo determinantes para el progreso de este segmento automovilístico en el territorio español.
En 2025, el mercado español de automóviles registró la matriculación de aproximadamente 1.15 millones de turismos. De esta cifra, un 66.8% fueron vehículos con motorizaciones alternativas a la gasolina y el diésel. Los coches completamente eléctricos constituyeron el 8.8% del total, evidenciando un aumento del 77% respecto al año anterior, superando las 100,000 unidades vendidas. Esta cifra posiciona a los eléctricos por encima de los diésel (5.5%), pero todavía muy por debajo de los de gasolina (27.7%). La venta de vehículos electrificados, que incluye eléctricos e híbridos enchufables, casi se duplicó, alcanzando las 225,616 unidades y elevando su cuota de mercado del 11.4% en 2024 a casi el 20% en 2025. A pesar de este incremento, su participación conjunta no logró superar la de los vehículos de gasolina y diésel, cuyas matriculaciones disminuyeron en un mercado en crecimiento general. La expansión del sector automotriz español en un 13% fue atribuible principalmente a las ventas de vehículos alternativos, mientras que las de gasolina y diésel experimentaron caídas del 16% y 35% respectivamente. La opción más popular entre los compradores españoles en 2025 fueron los híbridos no enchufables (que combinan gas con gasolina o diésel), que representaron el 42% del mercado, con un crecimiento del 23% anual.
A pesar del impulso en las ventas de vehículos electrificados, el parque automovilístico español cuenta actualmente con cerca de 700,000 unidades de este tipo. Esta cifra dista considerablemente del objetivo de 5.5 millones de unidades previsto para 2030, según la revisión del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Expertos del sector señalan que el ritmo actual de adopción es insuficiente para alcanzar dicha meta, indicando que el mercado debería estar casi completamente electrificado en los próximos cuatro años para lograrlo. La incertidumbre en torno a los incentivos de compra, el coste final de los vehículos eléctricos y las dudas persistentes sobre la infraestructura de recarga son los principales obstáculos que frenan una transición más rápida. Aunque existe un interés genuino por parte de los consumidores, este no siempre se traduce en una adquisición efectiva, lo que subraya la necesidad de abordar estas barreras para acelerar la adopción de la movilidad sostenible.
Las proyecciones para 2026 sugieren una continuación del crecimiento en la electrificación del transporte en España, aunque su evolución seguirá fuertemente influenciada por las condiciones económicas y el marco regulatorio. Para impulsar aún más la compra de vehículos eléctricos, las asociaciones del sector demandan claridad y estabilidad en las ayudas. Se ha propuesto la extensión de la deducción del 15% (hasta 3,000 euros) en el IRPF por la adquisición de un coche eléctrico, además de la implementación de planes de apoyo como el Plan Auto y la renovación del Plan Nacional de Renovación. Asimismo, se ha destacado la importancia de fomentar la electrificación del transporte de mercancías, ya que los vehículos industriales carecen de incentivos para la descarbonización, lo que representa un desafío para la sostenibilidad de un sector económico crucial.
En 2025, el mercado automotriz español experimentó un impulso significativo en la adopción de vehículos electrificados, logrando casi duplicar sus ventas. Sin embargo, este crecimiento no fue suficiente para superar la presencia dominante de los automóviles con motores de combustión, como los de gasolina y diésel. La transición hacia una movilidad más sostenible se ve desafiada por la incertidumbre en las ayudas económicas y la infraestructura de recarga, a pesar de un interés creciente por parte de los consumidores. El sector aboga por políticas más claras y consistentes que faciliten la transición y permitan a España alcanzar sus metas de descarbonización.
