

Nuevas investigaciones transforman nuestra comprensión de los tiburones toro, revelando que estos animales, lejos de ser depredadores aislados, cultivan relaciones sociales sorprendentemente complejas. Establecen lazos, escogen con quién interactuar y desarrollan dinámicas que resuenan con las observadas en otras especies sociales, incluido el ser humano. Este hallazgo desafía la percepción común de que estos gigantes marinos son criaturas esencialmente solitarias.
Un exhaustivo estudio sobre el tiburón toro ha puesto de manifiesto una faceta de su comportamiento hasta ahora subestimada: su vida social. Estos escualos no solo interactúan, sino que eligen activamente a sus compañeros y forjan vínculos estables, en un patrón que recuerda a la sociabilidad humana. Esta revelación contradice la idea preconcebida de que los tiburones son predominantemente criaturas solitarias y asociales. La investigación se basó en el seguimiento de casi doscientos tiburones durante varios años, analizando meticulosamente la frecuencia y la naturaleza de sus encuentros. Observaron interacciones como la natación en paralelo y el seguimiento de líderes, lo que permitió identificar asociaciones consistentes, particularmente entre individuos adultos de dimensiones similares.
El estudio, resultado de la colaboración entre las universidades de Exeter y Lancaster en el Reino Unido, junto con el Fiji Shark Lab y Beqa Adventure Divers en Fiyi, se centró en la Reserva Marina Shark Reef. Los hallazgos, publicados en la revista Animal Behaviour, subrayan que los tiburones toro poseen "preferencias sociales activas". Natasha D. Marosi, investigadora principal de Exeter y fundadora del Fiji Shark Lab, compara este comportamiento con las interacciones humanas: "Al igual que los humanos, cultivamos una variedad de relaciones sociales, desde conocidos casuales hasta nuestros mejores amigos, pero también evitamos activamente a ciertas personas, y estos tiburones toro hacen cosas similares".
La investigación abarcó seis años de observación de 184 tiburones toro o sardas, clasificándolos en subadultos, adultos y adultos avanzados. Se analizaron tanto las asociaciones a gran escala, donde los individuos permanecían a poca distancia, como las interacciones sociales detalladas, como el liderazgo-seguimiento y la natación coordinada. El equipo descubrió que los lazos sociales eran habituales entre los tiburones adultos y que estos preferían interactuar con congéneres de tamaño similar.
Darren Croft, de Exeter, enfatiza la complejidad de la vida de estos animales: "Contrariamente a las percepciones comúnmente aceptadas sobre los tiburones, estos animales tienen una vida social relativamente rica y compleja". Destaca que aún estamos en las etapas iniciales de comprensión de la vida social de muchas especies de tiburones, pero es probable que la sociabilidad les brinde ventajas, como el aprendizaje de nuevas habilidades, la búsqueda de alimento y posibles parejas, y la evitación de confrontaciones.
El estudio también reveló diferencias en el comportamiento social según la edad y el sexo. Tanto machos como hembras mostraron una preferencia por socializar con hembras, aunque los machos tendían a tener más conexiones sociales. Marosi sugiere que los machos, al ser físicamente más pequeños, podrían beneficiarse de una mayor integración social, lo que los protegería de encuentros agresivos con individuos más grandes. Además, se observó que los tiburones adultos forman el núcleo de la red social, mientras que los más jóvenes y los más viejos tienden a estar menos conectados. Esto podría deberse a que la socialización es menos crucial para la supervivencia de los más viejos y a que los jóvenes a menudo evitan la Reserva, prefiriendo zonas costeras y estuarios para eludir depredadores. Sin embargo, algunos tiburones subadultos, descritos como los más "audaces", establecen vínculos con adultos, lo que podría facilitar su inclusión en la red social y el aprendizaje social.
David Jacoby, de la Universidad de Lancaster, resalta el valor de esta investigación al capitalizar datos de un sitio de ecoturismo con tiburones de larga trayectoria, lo que permite observar el comportamiento individual a lo largo de los años y cómo gestionan sus relaciones sociales. Marosi subraya la importancia de continuar investigando la sociabilidad en las especies de tiburones, ya que una mayor comprensión puede ser fundamental para diseñar políticas de gestión y conservación efectivas. Los hallazgos delinean redes sociales intrincadas, con grupos centrales formados por tiburones adultos y diferencias en la conectividad social basadas en la experiencia, las necesidades de supervivencia y las etapas reproductivas, sugiriendo que el comportamiento social ofrece múltiples ventajas adaptativas.
