

En la región de Castilla y León, la presencia del cangrejo rojo americano y el cangrejo señal ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una problemática ambiental significativa que afecta a numerosos cauces fluviales. Un estudio exhaustivo realizado por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), publicado el 21 de agosto de 2025, ha identificado un total de 108 especies de flora y 20 de fauna invasoras en la cuenca, destacando a estos dos crustáceos como los más extendidos entre las especies exóticas. Esta situación ha encendido las alarmas entre los biólogos, quienes advierten sobre las graves consecuencias ecológicas y económicas.
El informe de la CHD, que se basó en muestreos en más de 320 puntos que comprenden ríos, arroyos y embalses, reveló que al menos una especie de fauna exótica fue encontrada en el 56.7% de los tramos fluviales explorados. Esta vasta dispersión subraya que no se trata de incidentes aislados, sino de una infiltración generalizada que ya impacta áreas tan diversas como la irrigación y la actividad pesquera. La presencia de estas especies, junto a otras como el visón americano y la almeja asiática, demuestra cómo los grandes ríos se convierten en corredores para su propagación, con muchas introducciones ligadas directamente a las actividades humanas.
Cada una de estas especies invasoras tiene características propias que facilitan su expansión. El cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus), por ejemplo, prefiere ambientes fluviales con aguas más dinámicas y claras, con bajos niveles de sedimentación, y es común hallarlo en las zonas altas de los ríos. La CHD ha notado su prevalencia en las provincias de Ávila y Segovia, así como en Zamora. Su introducción en España se remonta a la década de 1970, impulsada por su valor gastronómico y para la repoblación de los ecosistemas.
Por otro lado, el cangrejo rojo o de las marismas (Procambarus clarkii), cuya llegada a España en 1974 también estuvo motivada por intereses comerciales, es descrito como un depredador sumamente agresivo. Este crustáceo no solo altera severamente su entorno natural y compite ferozmente con las especies autóctonas por los recursos, sino que también puede ocasionar importantes daños a cultivos como el arroz, expandiendo su impacto más allá del ámbito acuático.
Los efectos de esta invasión no siempre son visibles de inmediato. La CHD ha documentado cómo el cangrejo señal está amenazando la supervivencia de la náyade de río (Margaritifera margaritifera) en Zamora, un molusco ya en peligro de extinción. La irrupción de una especie exótica ejerce una presión adicional sobre la fauna local, a menudo en los hábitats más delicados y valiosos. Además, las autoridades de Castilla y León advierten sobre el riesgo de la afanomicosis, una enfermedad fúngica letal para el cangrejo autóctono, cuyas esporas pueden ser transportadas en el equipo de pesca húmedo, propiciando brotes devastadores al trasladarse entre diferentes cuerpos de agua.
Para mitigar esta problemática, se han implementado medidas de control, como la pesca regulada del cangrejo rojo y el cangrejo señal en zonas acuáticas específicas de Castilla y León. Estas acciones se enmarcan dentro de la Orden MAV/1570/2024 y el plan de control MAV/573/2022, que reconocen a estas especies como invasoras. El período de captura autorizado generalmente abarca desde el 1 de junio hasta el 31 de diciembre en los tramos designados, con algunas extensiones en ciertas áreas de Burgos, Palencia y Soria hasta el 15 de octubre. Una norma fundamental es la prohibición de devolver vivos al agua los ejemplares capturados.
La prevención juega un papel crucial en la contención de la propagación de estas especies invasoras. La Junta de Castilla y León hace hincapié en la importancia de evitar el traslado de equipo y vestimenta húmeda entre diferentes masas de agua sin una desinfección adecuada, ya que la humedad puede actuar como vector para la afanomicosis. En situaciones donde no es posible el secado completo, se sugiere sumergir el equipo en una solución de lejía diluida (un tapón por cada cinco litros de agua) durante 20 minutos, siempre con la precaución de que la mezcla no contamine el cauce. Esta práctica sencilla pero efectiva puede hacer una gran diferencia en la protección de los ecosistemas acuáticos.
La invasión de cangrejos exóticos en Castilla y León representa un desafío ambiental que requiere atención urgente y medidas coordinadas. La investigación y las regulaciones implementadas buscan proteger la biodiversidad nativa y la salud de los ecosistemas fluviales. La concienciación pública y la colaboración en la aplicación de prácticas de prevención son esenciales para mitigar los impactos negativos y salvaguardar el patrimonio natural de la región.
