La ganadería extensiva y la conservación del buitre leonado impulsan la sostenibilidad de los ecosistemas en el norte de España
Naturaleza

La ganadería extensiva y la conservación del buitre leonado impulsan la sostenibilidad de los ecosistemas en el norte de España

La práctica ganadera extensiva, en conjunción con la protección del buitre leonado, constituye una base fundamental para la estabilidad y salud de los ecosistemas, tal como se ha revelado en una investigación en el norte peninsular. Estos sistemas agrícolas tradicionales se erigen como el sustento alimenticio primordial para esta especie carroñera, cuya labor es esencial para la riqueza biológica, la higiene ambiental y la mitigación de peligros sanitarios.

La interacción entre la ganadería extensiva y la conservación del buitre leonado: un pilar ecológico en el norte de España

El 12 de enero de 2026, una investigación llevada a cabo por expertos del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC, UCLM, JCCM), con sede en Ciudad Real, ha puesto de manifiesto la vital importancia de la ganadería extensiva para la preservación de los ecosistemas y la subsistencia de especies clave como el buitre leonado. Durante un seguimiento de tres años, diez buitres adultos fueron equipados con avanzados dispositivos GPS y acelerómetros para rastrear sus patrones de alimentación y movimiento en el norte de España.

Los resultados de este exhaustivo estudio revelaron que el 64% de los eventos de alimentación documentados tuvieron lugar en entornos de ganadería extensiva o semi-extensiva, predominantemente en pastizales de montaña. En estos hábitats, los buitres se nutrieron principalmente de ovejas y caballos, demostrando una clara preferencia por los recursos naturales frente a las fuentes de alimento artificiales. Esta tendencia se acentuó durante la época de incubación, cuando la proximidad a las colonias para atender los nidos hacía que el uso de vertederos y granjas intensivas disminuyera drásticamente, reforzando la dependencia de los buitres de los recursos asociados a la gestión tradicional del ganado.

En contraste, solo un 36% de su dieta provino de lugares como vertederos, comederos suplementarios o explotaciones intensivas, cuya contribución fue significativamente menor. Los investigadores alertan sobre los riesgos que implica para los buitres la alimentación en vertederos o granjas intensivas, tales como la ingesta de desechos, fármacos veterinarios o sustancias tóxicas, además de una mayor exposición a infraestructuras peligrosas. Frente a estos peligros, los sistemas extensivos ofrecen fuentes de alimento más seguras y naturales.

La investigación también destacó la existencia de diferencias individuales en los hábitos alimenticios de las aves; mientras algunos buitres se inclinan por fuentes predecibles, otros dependen casi en su totalidad de la ganadería extensiva, lo que sugiere una variabilidad intrínseca en sus comportamientos de forrajeo.

Reflexiones sobre la coexistencia y la sostenibilidad

Este estudio nos invita a reflexionar sobre la profunda interconexión entre las actividades humanas y la salud de nuestros ecosistemas. La ganadería extensiva no es solo una práctica económica; es un motor ecológico que moldea paisajes, previene desastres y nutre la vida silvestre. En un mundo donde la intensificación agrícola amenaza la biodiversidad, la simbiosis entre el ganadero y el buitre leonado nos muestra un camino hacia la sostenibilidad. Es un recordatorio de que la conservación no siempre requiere la intervención directa, sino a menudo el apoyo a las prácticas ancestrales que han demostrado su valía a lo largo del tiempo. Apostar por estos modelos es invertir en un futuro donde la naturaleza y la sociedad puedan prosperar juntas, enfrentando los desafíos del cambio climático con ecosistemas más robustos y equilibrados.