

En un contexto de creciente preocupación por la biodiversidad, la Comisión Europea ha emitido un recordatorio crucial sobre la protección del lobo ibérico, una especie emblemática que se encuentra en el centro de un intenso debate en España. La comisaria de Medio Ambiente, Jessika Roswall, ha enfatizado que la "explotación" (caza) de lobos debe ser compatible con el mantenimiento de un estado de conservación favorable, especialmente para las poblaciones al norte del Duero, incluidas en el Anexo V de la Directiva Hábitats. Esta declaración llega en un momento de tensión, con denuncias sobre la caza de lobas preñadas y recién paridas en Cantabria, lo que ha reabierto la discusión sobre la legalidad y ética de estas prácticas.
La controversia se intensificó tras la denuncia presentada por Podemos y Alianza Verde ante Bruselas, alertando sobre la muerte de tres lobas (una gestante y dos lactantes) en Cantabria, lo que, según las formaciones políticas, habría resultado en la pérdida de entre 11 y 16 cachorros. Esta situación ha llevado a cuestionar si tales acciones vulneran la Directiva Hábitats y la normativa europea de conservación, superando los cupos establecidos en el Plan de Gestión del Lobo de Cantabria. La Comisión Europea, aunque reconoce la responsabilidad principal de las autoridades nacionales en la aplicación de la directiva, sigue de cerca la situación y espera el informe actualizado de España sobre el estado de conservación del lobo.
La respuesta de la Comisaria Roswall subraya un principio fundamental del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE): en caso de incertidumbre sobre la compatibilidad de la caza con un estado de conservación favorable, los Estados miembros deben abstenerse de autorizarla. Esto implica que las autoridades no pueden permitir la caza de lobos si los efectos acumulativos de las autorizaciones, capturas adicionales, muertes colaterales y la caza ilegal comprometen el logro o mantenimiento de un estado de conservación favorable. Para Ernesto Díaz, del Fondo para la Protección del Lobo, esta postura de la Comisión Europea es un claro indicio de la ilegalidad de la caza cuando existen dudas sobre el estado de la especie, lo que podría derivar en acciones legales contra quienes han permitido la muerte de lobos.
El retraso de España en la presentación del informe sexenal (2019-2024) sobre el estado de conservación del lobo, que debía haberse entregado antes de julio de 2025, añade otra capa de complejidad. El último censo (2013-2018) ya indicaba un estado de conservación desfavorable en Cantabria. Aunque el Ministerio para la Transición Ecológica elaboró un censo en julio de 2025 que cifraba en 333 las manadas de lobos en España, aún lejos de las 500 consideradas necesarias para la viabilidad a largo plazo, el informe propuesto por el Gobierno central seguía indicando un estado desfavorable en todas las regiones. Sin embargo, este informe no ha sido unánimemente aceptado, con la Xunta de Galicia presentando su propio informe que sugiere un estado de conservación favorable en algunas regiones, lo que ha generado una disputa sobre la metodología y los datos.
La inclusión del lobo (Canis lupus) en la Lista Roja Nacional de Mamíferos de la UICN como especie "vulnerable" refuerza la necesidad de protección. Esta categorización prohíbe la caza deportiva y permite la "extracción" excepcional solo bajo estrictos controles, lo que choca con las propuestas de algunas comunidades, como La Rioja, de reinstaurar la caza deportiva. La situación actual, marcada por la falta de consenso entre las comunidades autónomas y el Gobierno central, así como la intervención de la Comisión Europea, resalta la complejidad de equilibrar la conservación de una especie protegida con los intereses socioeconómicos locales, especialmente los relacionados con la ganadería. La resolución de este conflicto requiere una gestión cuidadosa y basada en datos científicos rigurosos para asegurar la supervivencia del lobo ibérico.
