Estimación Sesgada de la Población Lobuna en la Península Ibérica
Naturaleza

Estimación Sesgada de la Población Lobuna en la Península Ibérica

Un reciente informe destaca una notable discrepancia en las estimaciones de la población de lobos en el norte del Sistema Ibérico. Según el estudio, los recuentos oficiales sobreestiman la presencia de estos cánidos en un margen significativo, lo que plantea importantes interrogantes sobre la precisión de los métodos de monitoreo actuales.

Detalles de la Investigación sobre el Lobo Ibérico

Durante los meses de julio y agosto, el biólogo Alfonso Ceña llevó a cabo una exhaustiva investigación de campo en las áreas fronterizas de La Rioja, Burgos y Soria, territorios que conforman el extremo nororiental de Castilla y León. Este trabajo, presentado en el XVII Congreso Internacional de la SECEM, se centró en identificar evidencias sólidas de grupos de lobos y su actividad reproductiva. El autor realizó muestreos específicos en La Rioja durante los periodos 2022-23 y 2024-25, y en zonas adyacentes de Castilla y León en este último ciclo, con el fin de evitar cualquier sesgo en comparación con los censos oficiales existentes. Sus hallazgos revelaron la existencia de cinco focos de actividad lobuna, confirmados por la presencia de rastros, excrementos y la observación de cachorros, lo que indica la consolidación de manadas. Tres de estos núcleos se localizaron en Castilla y León (uno en Soria y dos en Burgos) y dos en La Rioja. Estos resultados contrastan drásticamente con las cifras gubernamentales: mientras el censo estatal (2021-2024) contabiliza nueve manadas en la región (dos en Burgos, dos en Soria y cinco en La Rioja), y los censos autonómicos incluso elevan estas cifras, el análisis de Ceña sugiere que las manadas equivalentes son solo tres. Esta disparidad representa una sobrestimación de entre el 40% y el 60%, según el sector analizado. El estudio enfatiza que la unificación de territorios que los censos previos consideraban independientes reduce la población real a casi la mitad. Se señaló específicamente que el censo de Castilla y León omite una manada compartida vital para una correcta interpretación, y en Burgos, donde se reportan dos, solo se encontró evidencia de una. La principal hipótesis del informe apunta a que la metodología censal actual introduce duplicidades, especialmente cuando los grupos de lobos transitan entre diferentes comunidades autónomas. La ausencia de coordinación y la falta de una unidad territorial conjunta entre Castilla y León y La Rioja podrían estar inflando las estadísticas. En total, de las 47 áreas donde se creía que existían manadas, solo 11 mostraron pruebas claras de su presencia, y 5 fueron consideradas dudosas. Estas conclusiones son de suma importancia para Castilla y León, que alberga la mayor población de lobos de España, y donde la gestión de la especie es un tema de gran sensibilidad, particularmente para el sector ganadero en Burgos y Soria.

Este estudio arroja luz sobre la imperiosa necesidad de revisar y unificar las metodologías de censo de fauna silvestre, especialmente en regiones donde las fronteras administrativas no se alinean con los patrones ecológicos de las especies. La precisión en estas estimaciones no solo es vital para una conservación efectiva del lobo ibérico, sino también para fomentar una coexistencia armónica con las actividades humanas, como la ganadería. Una comprensión más certera del número de individuos y la dinámica de las manadas permitiría implementar políticas de gestión más justas y eficientes, mitigando conflictos y asegurando la viabilidad a largo plazo de esta especie emblemática.