

SEO/BirdLife ha puesto en marcha un ambicioso programa de monitoreo nacional para evaluar la situación actual de diversas especies de aves cuyas poblaciones están en descenso. Esta iniciativa, que se extenderá durante la primavera, desde mediados de marzo hasta finales de junio, busca recabar información esencial sobre la distribución, el tamaño poblacional y las tendencias de especies clave, como el sisón común, ciertas gaviotas y aves de humedal, cuyos números han disminuido significativamente en las últimas décadas. La información obtenida será fundamental para guiar futuras acciones de conservación.
El objetivo primordial de estos estudios es seguir de cerca la evolución de aves tanto comunes como amenazadas, muchas de ellas vinculadas a entornos agrícolas, urbanos y forestales. Especies como el gorrión común, la golondrina o la codorniz han visto mermadas sus poblaciones debido a factores como la intensificación de las prácticas agrícolas, el uso de pesticidas, la pérdida de hábitats naturales y los efectos del cambio climático.
Esta campaña de seguimiento científico, que forma parte de los censos periódicos que organiza SEO/BirdLife desde sus inicios, y que se ha consolidado como un programa anual de referencia desde 2004, se centrará en ocho censos a nivel nacional. Estos se enfocarán en especies reproductoras que habitan en tres ecosistemas distintos: las estepas agrarias, las regiones costeras y los humedales.
Entre las especies que serán objeto de estudio se encuentran una ave esteparia (el sisón común), tres tipos de gaviotas (patiamarilla, sombría y reidora) y cuatro aves palustres (el escribano palustre, el bigotudo, el carricerín real y la buscarla unicolor). Los investigadores buscan determinar si el declive observado en estas poblaciones persiste o si se han producido cambios en su distribución y abundancia, lo que podría indicar la eficacia de las medidas de conservación implementadas.
El sisón común (Tetrax tetrax) se ha erigido como un indicador del deterioro de las aves de ambientes agrícolas. En algunas regiones españolas, su población está al borde de la extinción, con pocos individuos restantes. La alteración del paisaje agrario, que incluye la eliminación de barbechos y pastizales, la destrucción de linderos y el uso intensivo de productos químicos, ha contribuido en gran medida a la drástica reducción de su hábitat. El último censo nacional, realizado en 2016, ya reportaba una disminución del 52% en el número de machos respecto a 2005, una cifra que alertó a los especialistas. Este nuevo recuento permitirá evaluar si esta tendencia negativa continúa o si las iniciativas de conservación han logrado algún impacto.
El programa también examinará la situación de tres especies de gaviotas que habitan en España. La gaviota patiamarilla (Larus michahellis), aunque ampliamente distribuida, ha experimentado descensos significativos en algunas de sus poblaciones, especialmente en Galicia, el País Vasco y ciertas colonias mediterráneas. La gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) no es una especie abundante como reproductora en España, y sus principales colonias europeas han sufrido retrocesos. Por otro lado, la gaviota sombría (Larus fuscus) tiene una presencia reproductora más limitada, asociada a las colonias de gaviota patiamarilla en el norte peninsular. El censo anterior de estas especies, entre 2007 y 2009, mostró resultados variados, con algunas poblaciones en crecimiento lento y la gaviota sombría en claro retroceso.
El tercer grupo de especies bajo análisis está ligado a ecosistemas de humedales y palustres, que se encuentran entre los hábitats más amenazados de la península. Entre ellos, el escribano palustre (Emberiza schoeniclus), con dos subespecies endémicas de la Península Ibérica y Baleares, se encuentra en una situación crítica, con un notable descenso detectado en el último censo de 2021. Situaciones similares afectan al carricerín real (Acrocephalus melanopogon) y al bigotudo (Panurus biarmicus), consideradas especies vulnerables. La buscarla unicolor (Locustella luscinioides) parece mantener una situación más estable, aunque los datos disponibles son limitados.
Este esfuerzo de campo, que se desarrollará entre marzo y junio, coincide con el período de reproducción de estas aves. SEO/BirdLife invita a los entusiastas de la observación de aves a colaborar en la recolección de datos, ya que la información obtenida permitirá evaluar la evolución de las poblaciones, identificar amenazas y diseñar estrategias de conservación más eficaces. Desde 2004, la organización ha realizado censos específicos de más de cien especies de aves, cuyos resultados se han documentado en monografías científicas que ayudan a comprender los cambios en la biodiversidad española. En síntesis, estos censos nacionales son una herramienta crucial para frenar la pérdida de biodiversidad y proteger las especies más vulnerables, contribuyendo a la preservación del equilibrio natural en España.
