

Santa Cruz de Tenerife está marcando un hito en la administración del agua urbana. Con una inversión considerable de más de 7.5 millones de euros, la capital tinerfeña ha logrado completar el 91% del proyecto PERTE de digitalización del agua, destacándose como un modelo de eficiencia y control inteligente de los recursos hídricos.
El plan de digitalización, implementado por el Ayuntamiento y la Empresa Mixta de Aguas (Emmasa), abarca la totalidad del ciclo del agua, desde su captación hasta el saneamiento y la atención al cliente. La incorporación de más de veinte soluciones tecnológicas ha permitido una mejora significativa en el monitoreo y la optimización del servicio, lo que resulta fundamental para la gestión de este recurso vital. La ciudad se beneficia de la anticipación de incidentes, la disminución de pérdidas y una mayor calidad en el servicio, afianzando su posición como una urbe vanguardista en la administración hídrica dentro de Europa.
La iniciativa se centra en la instalación de sensores y sistemas digitales para supervisar la red de agua en tiempo real. Más de 60,000 dispositivos de telelectura controlarán cerca del 90% del consumo facturado, ofreciendo datos diarios, identificando fugas y mejorando la precisión de la facturación. Además, se han desplegado 400 registradores de fugas en más de 200 kilómetros de tuberías para detectar pérdidas ocultas. La modernización de la Estación Desaladora de Agua de Mar (EDAM) con un sistema de análisis de consumo energético en tiempo real y una planta fotovoltaica de casi 400 kW, junto con un nuevo pozo de captación, refuerza el compromiso con un futuro energético más verde. La digitalización del saneamiento, con sensores en aliviaderos y estaciones de bombeo, permite un control ambiental avanzado, facilitando decisiones basadas en datos y reduciendo el impacto ecológico. Los usuarios finales también se benefician de una plataforma web que ofrece información sobre el consumo, la gestión de contratos y detalles del servicio, promoviendo un uso consciente del agua.
Este proyecto traslada a Santa Cruz de Tenerife a la vanguardia de la administración del agua, integrando tecnología y sostenibilidad para enfrentar los desafíos futuros. La capacidad de analizar grandes volúmenes de datos permite una planificación del servicio a largo plazo, preparando a la ciudad para adaptarse a los impactos del cambio climático, la escasez de recursos y el crecimiento demográfico.
