Reintroducción exitosa del buitre negro en los Pirineos: un logro para la biodiversidad
Naturaleza

Reintroducción exitosa del buitre negro en los Pirineos: un logro para la biodiversidad

La reintroducción del buitre negro en la sierra de Boumort, Lleida, ha demostrado ser un éxito notable, consolidando la presencia de esta especie en los Pirineos después de su desaparición en el siglo XIX. Con 12 nuevos polluelos que alzaron el vuelo en 2025, la colonia se mantiene estable en 66 ejemplares, incluyendo 19 parejas reproductoras. Este proyecto, impulsado por Fundació Trenca y la Generalitat de Cataluña en colaboración con Endesa, no solo busca recuperar la población local, sino también mejorar la diversidad genética de la especie a nivel europeo. La estrategia incluye la monitorización con GPS y el uso de Puntos de Alimentación Suplementaria (PAS), beneficiando también a otras aves carroñeras amenazadas y contribuyendo a la reducción de emisiones de CO2.

El año 2025 marcó un hito importante para el programa de reintroducción del buitre negro en la Reserva Nacional de Caza de Boumort, en Lleida. De las diecinueve parejas reproductoras, nacieron trece polluelos, de los cuales doce lograron volar con éxito. Aunque uno de los polluelos desapareció del nido, el porcentaje de éxito en el vuelo superó la media de los últimos quince años, alcanzando un 71% de vuelos exitosos y un 63% de productividad. Estos resultados son fundamentales para la consolidación de la colonia, que había desaparecido de los Pirineos a mediados del siglo XIX. La Fundació Trenca, una organización dedicada a la conservación de la biodiversidad, lidera este esfuerzo en colaboración con la Generalitat y Endesa, subrayando la importancia de la cooperación público-privada en la conservación de especies vulnerables.

La gestión de la colonia no solo se enfoca en la reproducción, sino también en el estudio y la promoción de su dispersión. Los doce polluelos que volaron en 2025 fueron anillados, y tres de ellos recibieron dispositivos GPS, permitiendo a los investigadores seguir sus movimientos, entender sus patrones de reproducción e identificar posibles amenazas en su entorno. De los 66 buitres negros que componen la colonia, 40 son residentes fijos y 26 son individuos flotantes. La mayoría, 44, nacieron en la propia colonia, mientras que catorce fueron reintroducidos y el resto provienen de otras poblaciones ibéricas y francesas. Este intercambio genético es crucial para fortalecer la resiliencia de la especie y conectar poblaciones aisladas, lo que a su vez reduce el riesgo de extinción. La empresa energética Endesa ha destacado que, tras una ligera disminución poblacional en 2020 y 2021, la tendencia actual es positiva, y la colonia catalana ha alcanzado un número récord.

Una de las estrategias clave para el éxito del proyecto es el uso de Puntos de Alimentación Suplementaria (PAS). Estos cañones, gestionados por la Fundació Trenca, proporcionan alimento de forma controlada a los buitres y otras aves necrófagas. En 2025, se distribuyeron más de 15.000 kilogramos de carroña en cuatro puntos específicos. El alimento, que incluye codornices, vísceras y restos de cordero, se distribuye estratégicamente para beneficiar a una variedad de especies, como el quebrantahuesos, el alimoche y el milano real, todas ellas amenazadas. Estos PAS no solo apoyan la nutrición de las aves, sino que también contribuyen a la sostenibilidad ambiental al reducir la necesidad de incinerar animales muertos, lo que resultó en un ahorro de 4.301 kg de CO2 equivalente en 2025. Desde 2020, se han implementado medidas para fomentar la dispersión de la colonia, reduciendo la alimentación en el centro y aumentándola en la periferia, lo que facilita el seguimiento de los jóvenes y su integración en nuevos territorios.

El programa de reintroducción del buitre negro en los Pirineos es un modelo exitoso de conservación que ha logrado revitalizar una especie emblemática en la región. A través de la colaboración entre entidades conservacionistas, gobiernos locales y empresas, se ha conseguido no solo estabilizar la población, sino también sentar las bases para su expansión y fortalecimiento genético, asegurando un futuro más prometedor para esta majestuosa ave en el paisaje ibérico y centroeuropeo.