

En un suceso que ha capturado la atención pública, un circo ambulante en General Fernández Oro, provincia de Río Negro, se ha visto envuelto en una controversia. Una intervención judicial, motivada por múltiples denuncias de maltrato animal, llevó al rescate de más de una docena de perros que vivían en condiciones insalubres y de hacinamiento. A pesar de este procedimiento, el espectáculo circense ha continuado sus presentaciones, mientras las autoridades municipales y la justicia profundizan en la investigación de las condiciones sanitarias y el bienestar de los animales.
La acción judicial, llevada a cabo en el reconocido Circo Dihany, reveló el grave estado de los perros, quienes se encontraban confinados en un tráiler, atados por el cuello con cuerdas y rodeados de excrementos. Tras el rescate, los animales fueron trasladados para recibir atención veterinaria. El propietario del circo, Daniel Molina, alegó que los perros pertenecían a un anciano que residía en una caravana dentro de la misma propiedad, y que el personal del circo desconocía las deplorables condiciones.
A pesar de la redada y el hallazgo, el Circo Dihany no fue clausurado y anunció su última semana de funciones en la ciudad a través de sus redes sociales. Sin embargo, la compañía de venta de entradas listó el evento como “no disponible”. El gobierno municipal emitió un comunicado explicando que, si bien se realizó una inspección de seguridad, higiene y estructura, la vigilancia de los espacios privados de los empleados no es de su competencia. La denuncia fue canalizada a través del Departamento de Bienestar Animal Municipal, lo que derivó en la intervención policial y el rescate de los canes.
Este no es el primer episodio polémico que envuelve al Circo Dihany. En mayo de 2024, en Caleta Olivia, un trapecista de 21 años sufrió una grave caída de más de seis metros sin red de seguridad, resultando con lesiones severas. La familia del joven denunció la falta de seguro de riesgos laborales y contrato formal, iniciando acciones legales para que el circo cubriera los gastos médicos. Molina, por su parte, insistió en que los artistas sí contaban con seguro. Dos años antes, durante un fin de semana festivo en Santa Cruz, dos acróbatas resultaron heridos en el acto conocido como la “Rueda de la Muerte” debido a un choque a alta velocidad dentro de una esfera metálica, lo que dejó a uno de ellos inconsciente. Aunque el circo informó que ambos estaban “bien” y uno solo con fractura de clavícula, un medio local reportó la ausencia de ambulancia durante el espectáculo.
La actividad del Circo Dihany permanece bajo el escrutinio público y judicial, con un enfoque renovado en la seguridad de sus artistas y el bienestar de los animales. Las controversias y denuncias continúan marcando la trayectoria de este tradicional espectáculo, instando a una revisión de sus prácticas.
