

La Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio (ZERYNTHIA) ha iniciado un proceso de votación para elegir la 'Mariposa del Año 2026'. Este concurso tiene como meta principal dar visibilidad a estas criaturas esenciales y concienciar sobre los desafíos que ponen en peligro su existencia. España, con su vasta diversidad de mariposas, resalta la importancia de mantener la salud de sus ecosistemas, incluyendo bosques, montañas, áreas agrícolas y zonas verdes urbanas, ya que de ellos depende la supervivencia de estas especies. Las amenazas varían significativamente, afectando de manera diferente a las mariposas insulares, las de alta montaña o aquellas que habitan en entornos agrícolas y periurbanos. La elección de la 'Mariposa del Año', que concluirá el 31 de enero, es una oportunidad para conocer mejor esta diversidad y la urgencia de implementar medidas de conservación contra el uso de pesticidas, la necesidad de recopilar datos sobre el estado de las especies y los efectos del cambio climático.
Cuatro contendientes compiten por el título 'Mariposa del Año 2026'
En la capital española, Madrid, la Asociación ZERYNTHIA ha puesto en marcha un importante certamen que concluirá el 31 de enero de 2026. Cuatro especies de mariposas han sido nominadas para el prestigioso título de 'Mariposa del Año 2026', un evento diseñado para educar al público sobre su vital importancia y las amenazas que ciernen sobre ellas.
La primera candidata es la Pararge aegeria, conocida popularmente como ondulada. Esta especie prefiere las zonas sombrías de bosques, parques y jardines, y se distribuye por casi toda España, incluyendo áreas forestales y periurbanas. Su nominación busca destacar la urgencia de que los ayuntamientos y gestores de espacios verdes abandonen el uso de productos químicos sintéticos en la agricultura y la jardinería, ya que estos eliminan las plantas de las que se alimentan sus larvas y obstaculizan su desarrollo.
En segundo lugar, encontramos la Hyles dahlii, o esfinge balear, una mariposa de hábitos nocturnos. Su distribución se limita principalmente a Mallorca y Menorca, con avistamientos esporádicos en Cataluña. A pesar de su apariencia singular, su biología y el verdadero estado de su población son en gran parte desconocidos. Su candidatura aspira a atraer la atención de las autoridades para intensificar su monitoreo y recopilar datos que permitan una evaluación precisa de su situación.
La tercera contendiente es la Pseudochazara williamsi, también llamada cuatro ocelos bética. Esta especie, originaria del sureste peninsular (Andalucía y Murcia), está vinculada a las escarpadas y rocosas zonas de alta montaña. Actualmente, sus poblaciones se mantienen en las cumbres más elevadas de Granada y Almería. Sin embargo, se sospecha que varias poblaciones en estas provincias han desaparecido, y se considera extinta en la Región de Murcia. El cambio climático, que reduce su hábitat, ha provocado que esta mariposa sea clasificada como En Peligro Crítico en la Lista Roja de la UICN.
Finalmente, la lista se completa con la Gonepteryx cleobule, o cleopatra canaria. Esta mariposa es endémica de los bosques de laurisilva y otros ambientes húmedos de las medianías occidentales del archipiélago canario. Se puede encontrar en Tenerife, La Gomera y La Palma, donde sus hábitats son vulnerables a incendios forestales, el desarrollo urbano y los efectos del cambio climático. Debido a la histórica reducción de la laurisilva y la naturaleza insular de la especie, sus poblaciones están fragmentadas y ha sido clasificada como En Peligro por la UICN.
La iniciativa de elegir la 'Mariposa del Año' es una excelente estrategia para poner de manifiesto la delicada situación de la biodiversidad en España. Cada una de las cuatro candidatas representa desafíos únicos y urgentes de conservación, desde la necesidad de prácticas agrícolas sostenibles hasta la protección de hábitats específicos y la lucha contra el cambio climático. Es imperativo que tanto las administraciones como la sociedad en general tomen conciencia y actúen para salvaguardar estas especies, que son indicadores clave de la salud de nuestros ecosistemas. El futuro de estas mariposas está en nuestras manos, y su protección es un reflejo de nuestro compromiso con la naturaleza.
