La UE Considera Restringir la Caza de Codornices Ante la Disminución de Poblaciones
Naturaleza

La UE Considera Restringir la Caza de Codornices Ante la Disminución de Poblaciones

La Unión Europea, a través de su Grupo de Expertos en Directivas de Naturaleza, está analizando activamente la situación de varias especies de aves, entre ellas la codorniz común, el ánade silbón y el porrón europeo. Este examen surge a raíz de una preocupante disminución en sus poblaciones a lo largo del continente. La medida más destacada en discusión es la posible limitación de la caza de estas aves, especialmente la codorniz, cuya situación ha generado un debate entre las autoridades ambientales y los colectivos de cazadores en España.

La UE Debatirá Futuras Medidas para Proteger la Codorniz Común

El 20 de marzo de 2026, el Grupo de Expertos en Directivas de Naturaleza de la Unión Europea (NADEG) se reunirá para abordar el alarmante declive de la codorniz común (Coturnix coturnix), el ánade silbón y el porrón europeo. La propuesta principal sobre la mesa, respaldada por el Ministerio para la Transición Ecológica, sugiere una moratoria temporal de la caza de codornices, con una duración de dos o tres años, para permitir la recuperación de la especie. Alternativamente, la Comisión Europea plantea una reducción de más del 75% en las cuotas de caza, una opción que el Ministerio de Agricultura y Pesca considera más favorable. La delegación española en el NADEG incluirá representantes de ambos ministerios para discutir estas opciones.

El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) ha liderado un comité científico que ha investigado a fondo la situación de la codorniz. Su informe revela un descenso claro y constante en las poblaciones de codornices en toda Europa y en sus rutas migratorias durante las últimas décadas, a pesar de las fluctuaciones anuales naturales. Los datos del sistema de monitoreo de aves PECBMS, junto con análisis adicionales realizados en Francia, confirman la solidez de estas tendencias. Los expertos señalan que la transformación de hábitats debido a la agricultura intensiva es un factor clave en este declive, aunque la caza no sea la causa directa. Sin embargo, se considera que limitar la captura de aves jóvenes es crucial para la recuperación. El IREC propone una prohibición temporal total de la caza, similar a la implementada con la tórtola europea, hasta que las poblaciones muestren signos claros de recuperación o se disponga de información más precisa sobre la fecundidad y los resultados de las decisiones de gestión.

Paralelamente, la Real Federación Española de Caza (RFEC) ha expresado su desacuerdo con estas medidas, argumentando que los informes científicos reconocen limitaciones en la comprensión del estado real de las poblaciones de codornices. La RFEC destaca los hallazgos de su Proyecto Coturnix, basado en datos de unos 5.000 cazadores, que sugieren poblaciones estables e incluso repuntes en los últimos años en España, gracias a medidas de contención ya implementadas en nueve comunidades autónomas. Este estudio concluye que el aprovechamiento cinegético actual es sostenible y que la prohibición de la caza eliminaría una valiosa fuente de información para futuras investigaciones. Las nueve comunidades autónomas (Extremadura, Andalucía, Aragón, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Galicia, La Rioja, Madrid y Murcia) han enviado una carta al Ministerio de Agricultura, rechazando la postura del Gobierno central por considerar que carece de un criterio científico claro.

Este debate pone de manifiesto la complejidad de equilibrar la conservación de especies con las actividades humanas tradicionales. La disminución de la población de la codorniz, un ave migratoria emblemática, subraya la necesidad de un enfoque científico robusto y una colaboración entre todas las partes interesadas para asegurar la viabilidad a largo plazo de la especie y la salud de nuestros ecosistemas. Es fundamental que las decisiones se basen en datos precisos y en una comprensión integral de los factores que afectan a estas poblaciones, más allá de las presiones sectoriales. Solo así se podrá garantizar un futuro sostenible para la codorniz y otras especies vulnerables.