La regeneración natural de los bosques en el noroeste peninsular enfrenta desafíos: un estudio revela la influencia de incendios y cambios de uso del suelo
Medio Ambiente

La regeneración natural de los bosques en el noroeste peninsular enfrenta desafíos: un estudio revela la influencia de incendios y cambios de uso del suelo

La regeneración espontánea de los ecosistemas forestales se presenta como una estrategia compleja y multifacética, lejos de ser un camino directo o simple. Este fenómeno ecológico experimenta fases de progresión, estancamiento y, en ocasiones, retroceso, dejando una marca tanto evidente como sutil en el paisaje. Comprender a fondo cómo y dónde se manifiesta este proceso natural es crucial para abordar la disminución de la diversidad biológica, el abandono de las zonas rurales y los desafíos que impone el cambio climático en la región noroccidental de la península ibérica.

Investigadores de Asturias y León han desarrollado una herramienta innovadora que permite evaluar el proceso de restablecimiento de los bosques nativos en el noroeste español. Este "Índice de Recuperación Forestal Pasiva" (PFRI) no solo cuantifica la nueva extensión de áreas boscosas, sino que también examina las fases intermedias, las interrupciones y los retrocesos provocados por eventos como incendios, alteraciones en el uso de la tierra o catástrofes naturales. El estudio, publicado en ‘Ecological Indicators’, analiza casi tres décadas de transformaciones en el paisaje de la región iberoatlántica española, incluyendo la Cordillera Cantábrica y Galicia, destacando la naturaleza dinámica y no lineal de la recuperación forestal. Los resultados indican que el 12.7% del territorio estudiado (equivalente a 8,775 km²) experimentó una recuperación pasiva entre 1990 y 2018, con un promedio anual de 302 km². De esta cifra, un 3.15% pasó directamente de terreno agrícola a bosque nativo, mientras que un 6.15% evolucionó hacia matorrales y brezales, considerados etapas transitorias en la sucesión ecológica. Sin embargo, casi el 10% de la superficie sufrió regresiones, lo que subraya la naturaleza cambiante del proceso. Las zonas de mayor recuperación se localizan en Galicia y en el núcleo de la Cordillera Cantábrica, formando mosaicos complejos de bosques y matorrales, principalmente en áreas cercanas a antiguos asentamientos rurales donde el abandono agrícola ha sido más pronunciado. Factores como la altitud media, la proximidad a núcleos de población y la accesibilidad, así como las precipitaciones anuales, son clave para esta regeneración.

La recuperación natural ofrece notables ventajas en comparación con las repoblaciones artificiales, tales como la preservación de la diversidad genética local, la prevención de la proliferación de especies invasoras y el incremento de la resistencia frente a los incendios, además de ser una opción más económica. En la Cordillera Cantábrica, estos bosques contribuyen significativamente a la absorción de carbono y disminuyen la intensidad del fuego hasta en un factor de cinco, si se compara con plantaciones de eucalipto o pino. El nuevo índice, que integra información del programa europeo CORINE Land Cover con métricas espaciales, facilita la formulación de políticas de conservación y gestión territorial más precisas. Este enfoque basado en la naturaleza es una solución en crecimiento en la agenda ambiental global, y sus hallazgos pueden aplicarse a otras regiones templadas en proceso de transformación, aunque los científicos recalcan que la dinámica es lenta y depende en gran medida de las condiciones locales.

La regeneración natural de los bosques, aunque compleja y sujeta a interrupciones, es un testimonio de la resiliencia de la naturaleza. Los esfuerzos de investigación y las soluciones basadas en la naturaleza nos guían hacia un futuro donde la biodiversidad se protege activamente y se fomenta la adaptación frente a los desafíos ambientales. Este camino representa una visión de esperanza y compromiso con la salud de nuestro planeta.