

Un avance significativo en ingeniería naval emerge con el objetivo de resguardar la biodiversidad oceánica. Investigadores de la HAW Kiel han emprendido un ambicioso proyecto, bautizado MinKav, para crear propulsores sumergidos que operen con un nivel de ruido drásticamente reducido. Esta iniciativa busca contrarrestar los efectos perjudiciales que el sonido generado por las embarcaciones, especialmente el fenómeno de la cavitación, ejerce sobre los habitantes del mar, sin menoscabar la operatividad esencial de los navíos.
La Organización Marítima Internacional ha señalado el transporte marítimo como una fuente primordial de contaminación acústica subacuática, afectando negativamente a especies marinas desde mamíferos hasta invertebrados. El quid de la cuestión reside en la cavitación, un proceso donde las burbujas de vapor, formadas por cambios bruscos de presión en las palas de la hélice, colapsan generando intensos pulsos sonoros. Leonie Föhring, doctoranda en HAW Kiel, ha utilizado micrófonos subacuáticos y cámaras de alta velocidad para identificar que el momento de mayor impacto sonoro ocurre al finalizar el colapso de estas burbujas.
El equipo de investigación, liderado por la Dra. Föhring y el profesor Jörn Kröger, se concentra ahora en la posibilidad de modular la disipación de estas burbujas para disminuir el estruendo. Esto implica un replanteamiento en el diseño de los propulsores, que tradicionalmente priorizan la fuerza y la velocidad. El desafío es enorme: crear hélices que sean a la vez eficientes y respetuosas con el entorno auditivo marino. Se prevén nuevos experimentos y modelados de flujo con diversas configuraciones de palas. La meta es implementar soluciones aplicables tanto en nuevas construcciones como en flotas existentes, sin que ello signifique una reducción en la rapidez o un aumento en el consumo de combustible.
La comunidad internacional, a través de organismos como la OMI, está incrementando las normativas para la disminución del ruido subacuático. Esta contaminación interfiere con funciones vitales de la fauna marina, como la comunicación, la alimentación, la reproducción y la navegación. El subcomité SDC 12 de la OMI, en enero de 2026, propuso extender el periodo de prueba para nuevas tecnologías y emitió directrices para armonizar la eficiencia energética con la atenuación del sonido. Este marco regulatorio subraya la urgencia de desarrollar barcos más silenciosos que, al mismo tiempo, mantengan un alto nivel de rendimiento.
El proyecto MinKav, que inició el 1 de enero de 2026 y concluirá el 31 de diciembre de 2028, cuenta con un respaldo financiero de casi 390.000 euros de fondos públicos. En colaboración con JASCO-ShipConsult, el proyecto busca integrar los avances en acústica en el diseño práctico de hélices. Si estos esfuerzos resultan exitosos, proporcionarán una herramienta crucial para mitigar uno de los impactos menos visibles, pero más profundos, del transporte marítimo en la salud de los océanos.
Este proyecto representa un paso hacia un futuro donde la actividad humana en el mar coexista de manera más armoniosa con la vida acuática, demostrando que la innovación tecnológica puede ser un baluarte para la conservación ambiental. La sinergia entre la investigación académica y la industria naval es clave para afrontar los desafíos ecológicos de nuestro tiempo, forjando soluciones que beneficien tanto al comercio marítimo como a la delicada trama de los ecosistemas marinos
