

El gobierno chileno, bajo el liderazgo ultraliberal, ha optado por paralizar un proyecto clave de movilidad sostenible en la capital, Santiago, que implicaba la creación de la ciclovía más extensa del país. Esta determinación se basa en la percepción de que la iniciativa no constituye una “prioridad” y que los recursos asignados podrían ser utilizados de manera más eficiente en otras áreas. La obra formaba parte del Plan Nuevo Eje Alameda Providencia, una inversión gubernamental considerable orientada a mejorar el transporte en Santiago, que ya contaba con dos secciones completadas y una tercera, ahora cancelada, con presupuesto y aprobación de la Dirección de Presupuestos. La administración anterior, de corte progresista, había inaugurado los primeros tramos de esta vía, promoviendo un modelo de transporte que ahora se ve interrumpido por la gestión actual, la cual ha expresado escepticismo respecto al cambio climático.
Desde el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, se ha argumentado que las ciclovías resultaban excesivamente costosas y no eran una prioridad dada la “gravísima” situación económica del país, con un alto porcentaje del presupuesto comprometido en deudas arrastradas de administraciones pasadas. El ministro a cargo ha enfatizado que la decisión carece de “ideología” y que con los fondos se pueden lograr “mejores cosas”, poniendo en tela de juicio el proyecto al señalar que solo un pequeño porcentaje de la población utiliza la bicicleta. Esta postura contrasta con la opinión de asociaciones y académicos chilenos, quienes han instado a retomar el proyecto, argumentando que su paralización es un retroceso y acentúa la discriminación, especialmente para los municipios periféricos de menor renta que dependen de estas conexiones.
La suspensión del proyecto de ciclovía llega en un momento de notable aumento en el precio de los combustibles en Chile, lo que podría haber fomentado una mayor adopción de la bicicleta como medio de transporte. Representantes de organizaciones ciclistas han señalado que la cancelación representa una “oportunidad perdida” para impulsar la movilidad sostenible, especialmente en áreas más alejadas donde la conexión directa con Santiago es crucial. A pesar del revés, esperan negociar una alianza público-privada para completar la infraestructura. Es imperativo comprender que el desarrollo urbano va más allá de la construcción de viviendas, abarcando también la creación de espacios verdes, ciclovías y aceras, elementos que contribuyen a revitalizar las ciudades y hacerlas más humanas, en lugar de priorizar exclusivamente el tráfico vehicular. La construcción de entornos urbanos inclusivos y respetuosos con el medio ambiente es esencial para el bienestar de todos los ciudadanos.
