

El Consejo de Gobierno de Andalucía ha aprobado una nueva estrategia para la ganadería extensiva, con una inversión que supera los 457 millones de euros hasta el año 2030. Esta iniciativa busca consolidar y potenciar el sector ganadero en la región, impulsando su competitividad, incrementando el número de cabezas de ganado y extendiendo su superficie. Además, este plan se enfoca en la sostenibilidad ambiental y en la prevención de incendios, aspectos cruciales en el contexto actual y que refuerzan el papel vital de la ganadería en el desarrollo rural.
La ganadería extensiva es un pilar fundamental para la economía de las áreas rurales andaluzas, sirviendo como motor económico y contribuyendo a la permanencia de la población en el campo, evitando así el despoblamiento. Miles de explotaciones en la región dependen de este modelo productivo, que no solo genera actividad económica, sino que también ejerce una función ambiental indispensable. Los animales, al pastorear, actúan como "bomberos naturales", eliminando la vegetación excesiva y reduciendo significativamente el riesgo de incendios forestales en millones de hectáreas de pastizales naturales.
La estrategia contempla una considerable movilización de recursos económicos, con más de 436 millones de euros destinados a mejorar la competitividad de las explotaciones ganaderas. Este enfoque integral incluye partidas para innovación, sostenibilidad ambiental, simplificación administrativa y promoción de productos, demostrando una visión que trasciende la mera producción para abarcar un desarrollo más amplio del sector.
Este modelo productivo es esencial para Andalucía, con aproximadamente 24,300 explotaciones que representan el 80% del total de fincas ganaderas y que albergan a más de tres millones de animales. Su impacto no se limita a la generación de empleo y riqueza, sino que también es clave para fijar la población en zonas rurales, combatiendo el desafío del despoblamiento. La importancia ambiental de la ganadería extensiva es incuestionable, ya que ayuda a controlar la vegetación y, por ende, a reducir el riesgo de incendios forestales, un servicio ecosistémico vital para la gestión del territorio en una región con vastas extensiones de pastos.
Para asegurar el futuro del sector y garantizar la continuidad generacional, el plan incluye acciones específicas como el apoyo a jóvenes ganaderos y el fortalecimiento de centros de formación especializada, como la escuela de pastores. Asimismo, se prevén mejoras en los seguros agrarios, la modernización de las explotaciones y programas de investigación y transferencia tecnológica, con el objetivo de aumentar la competitividad y resiliencia del sector ante los desafíos actuales. La diversidad ganadera, con un peso significativo de ganado ovino, porcino, caprino y bovino, demuestra la solidez de este modelo como estrategia para el futuro agroalimentario de la región.
Esta ambiciosa hoja de ruta para la ganadería extensiva en Andalucía busca fortalecer un sector crucial en el desarrollo rural. Con una inversión considerable y un fuerte énfasis en la sostenibilidad, el objetivo es establecer este modelo como un motor económico, social y ambiental para los próximos años.
