Emergencia Climática: Greenpeace Exige Acción Política Urgente Ante un 2025 Crítico
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Emergencia Climática: Greenpeace Exige Acción Política Urgente Ante un 2025 Crítico

Greenpeace ha emitido una alarma global, señalando el año 2025 como un periodo decisivo en la batalla contra la crisis climática. La organización ecologista ha hecho un llamado enfático a los líderes mundiales, instándolos a demostrar una "valentía política" inquebrantable para abordar las repercusiones ya evidentes en cada rincón del planeta. Este pronóstico subraya que el tiempo para las respuestas tibias ha expirado, y que las decisiones tomadas en este momento definirán el panorama climático, social y económico para las próximas décadas.

La organización ecologista destaca que la emergencia climática y sus efectos se intensifican a un ritmo alarmante. Fenómenos como olas de calor más frecuentes y letales, sequías prolongadas, incendios forestales incontrolables, inundaciones devastadoras y una acelerada pérdida de biodiversidad, ya no son proyecciones futuras, sino realidades tangibles que impactan a millones de personas, especialmente a las comunidades más vulnerables. El año 2025, según Greenpeace, ha puesto de manifiesto que el riesgo de superar los límites planetarios ya no es una advertencia lejana, sino una constante en nuestra vida diaria, con el "fuego y el calor golpeándonos con dureza".

Eva Saldaña, directora de Greenpeace España, enfatizó que, aunque el 2025 ha estado marcado por desafíos severos, también ha evidenciado el poder de la acción colectiva. Mencionó casos donde tribunales han priorizado los derechos humanos sobre el cambio climático, proyectos de gran envergadura han sido frenados por la resistencia comunitaria, y acuerdos globales que parecían inalcanzables se han materializado. Estas victorias, aunque a menudo eclipsadas por las malas noticias, representan faros de esperanza y demuestran la capacidad de la sociedad para impulsar un cambio positivo cuando se une.

La organización ha identificado una serie de desafíos críticos que el mundo enfrentó en 2025, incluyendo la persistencia del conflicto en Gaza y las temperaturas récord a nivel global, que hicieron de este el segundo año más cálido registrado. La cumbre climática COP30 no logró establecer una hoja de ruta clara para la eliminación de combustibles fósiles, y se vivieron eventos extremos en España, como "la década extrema" marcada por olas de calor, sequías e incendios devastadores. Adicionalmente, se señaló la amenaza tóxica sobre Doñana, la escalada de la gripe aviar y la peste porcina, el proyecto de la macrocelulosa de Altri en Galicia, y el aumento de la criminalización de la protesta ambiental.

Sin embargo, 2025 también trajo avances significativos. La entrada en vigor del Tratado de los Océanos, un acuerdo histórico para proteger el 30% de las aguas internacionales, se erige como un triunfo de la diplomacia y la movilización social. La COP16 de Biodiversidad logró establecer un fondo para la financiación directa a pueblos indígenas, y las masivas movilizaciones en la COP30 en Brasil demostraron la fuerza del movimiento climático global. Decisivas sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el Tribunal de Justicia de Naciones Unidas reconocieron la lucha contra el cambio climático como una obligación estatal ligada a los derechos humanos. Otros logros incluyeron la limitación del comercio de armas con Israel por parte del Congreso español, el freno al ataque a la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, la implementación de un abono único de transporte en España, y victorias de la sociedad civil contra la ganadería industrial y la minería submarina.

Greenpeace ha delineado diez retos urgentes para 2026, buscando consolidar estos avances y abordar las deficiencias persistentes. Entre ellos, destacan el cierre nuclear sin retrasos, la implementación efectiva del Tratado de los Océanos, una mayor ambición en la adaptación climática, soluciones reales contra los incendios forestales, la defensa de la democracia y el derecho a la protesta, una moratoria a las macrogranjas, un calendario claro para el abandono de los combustibles fósiles, políticas de vivienda digna, la anulación definitiva del proyecto de Altri en Galicia, y el refuerzo del dinero público al servicio del bienestar social y ambiental. Estas demandas reflejan la convicción de que solo con acciones contundentes y una verdadera valentía política se podrá construir un futuro sostenible y equitativo para todos.