

La Junta de Gobierno Local de Donostia ha formalizado la adjudicación de los trabajos para la deconstrucción parcial del embalse de Artikutza a la empresa Construcciones Moyua. Con una inversión de 1,2 millones de euros y un cronograma de ejecución de siete meses, esta acción representa un avance significativo en la restauración ambiental de la región. El costo total del proyecto alcanza los 1,6 millones de euros, con una contribución de 400.000 euros provenientes del programa Life Kantauribai, que promueve la rehabilitación de ecosistemas fluviales mediante la eliminación de obstáculos.
Esta estructura, erigida a mediados del siglo XX y que nunca operó a plena capacidad debido a deficiencias estructurales, impacta negativamente en el hábitat de especies vulnerables, como el desmán ibérico. Con unas dimensiones de 43 metros de altura, 180 de longitud y 35 de espesor, la presa de Artikutza se convertirá en la de mayor envergadura intervenida en el continente europeo, superando el precedente de Vezins en Francia. El propósito principal es restituir el flujo natural del arroyo Enobieta, afluente del río Añarbe en la cuenca del Urumea, facilitando así la movilidad de la fauna y el transporte de sedimentos.
El Ayuntamiento de San Sebastián subraya la importancia de esta medida para la conservación de un área natural de gran valor ecológico. Se realizará una apertura de siete metros de ancho en el aliviadero izquierdo de la presa, lo que permitirá la libre circulación del arroyo y potenciará la permeabilidad ecológica en esta Zona de Especial Conservación (ZEC), integrada en la Red Natura 2000. La complejidad técnica de esta operación es considerable, dada la magnitud de la infraestructura y la solución implementada, que prioriza la reutilización de materiales en la misma finca para minimizar el impacto ambiental y reducir la duración de las obras.
Esta iniciativa no solo simboliza un compromiso con la biodiversidad y la sostenibilidad, sino que también establece un modelo para futuras acciones de renaturalización en el continente. Demuestra cómo, con visión y esfuerzo conjunto, es posible corregir errores pasados y devolver a la naturaleza su vitalidad. La restauración de los ecosistemas fluviales es fundamental para la salud de nuestro planeta y para garantizar un futuro más próspero y equilibrado para todos.
