

Una estrategia innovadora está transformando la rehabilitación de terrenos desérticos. Investigadores de la Universidad de Almería, la Universidad de Sevilla y el CSIC han desarrollado un método que emplea cianobacterias y restos de papel para revitalizar suelos afectados por la aridez. Esta técnica no solo mejora la firmeza del suelo y su capacidad para retener agua, sino que también previene la erosión en áreas vulnerables a la desertificación.
Las cianobacterias, microorganismos fotosintéticos primitivos, se están posicionando como aliados esenciales en la recuperación de terrenos áridos y deteriorados. Esta aproximación, que une la biotecnología con los principios de la economía circular, busca hacer frente a uno de los mayores retos ecológicos de nuestra era.
En los ecosistemas áridos, la disminución de la vegetación y la materia orgánica conduce a una pérdida de fertilidad, estabilidad y capacidad de retención hídrica del suelo. Las cianobacterias se establecen rápidamente en la superficie terrestre, asimilando carbono de la atmósfera mediante la fotosíntesis y, en muchos casos, nitrógeno, un nutriente vital para el desarrollo de las plantas.
El equipo de investigación, integrado por expertos de la Universidad de Almería (UAL), la Universidad de Sevilla y el CSIC, ha desarrollado un sistema “innovador y económico” para la restauración de suelos áridos y degradados. Esta técnica fusiona el empleo de cianobacterias provenientes de biopelículas con residuos papeleros.
El estudio, impulsado por el Grupo de Investigación ‘Ecohidrología y restauración de tierras áridas’ (RNM927) y publicado en la revista ‘Soil Biology and Biochemistry’, confirma que esta mezcla optimiza la estabilidad y la riqueza del suelo, mitigando la erosión en regiones amenazadas por la desertificación. Este método de economía circular, además, incrementa la capacidad de absorción de agua del suelo sin afectar negativamente a la microflora autóctona.
La investigación subraya el rol fundamental de las cianobacterias en la regeneración del suelo. Estos organismos actúan como “arquitectos naturales”, formando una capa biológica en la superficie. Los desechos de papel son cruciales, ya que retienen la humedad y crean un ambiente propicio para que las cianobacterias mantengan su actividad y viabilidad por más de un año en estos suelos.
Los experimentos de campo y laboratorio, llevados a cabo en colaboración con la finca ‘Oro del Desierto’, han corroborado que esta estrategia de economía circular mejora la capacidad de retención de agua del suelo, preservando al mismo tiempo la microbiota autóctona del ecosistema.
Esta investigación, que integra la labor de Lisa Maggioli, Raúl Román, Emilio Rodríguez y Yolanda Cantón (UAL), junto a Sonia Chamizo (EEZA-CSIC) y Beatriz Roncero (Universidad de Sevilla), ha contado con el apoyo financiero de fondos europeos NextGeneration y la colaboración de la Asociación Verdiblanca. Los resultados resaltan cómo la combinación de cianobacterias y residuos de papel puede transformar los desafíos ambientales en oportunidades para la recuperación ecológica, ofreciendo una vía esperanzadora para combatir la desertificación y mitigar los efectos del cambio climático.
