

Un reciente descubrimiento español ha capturado la atención de la comunidad científica internacional: el calamar de Poseidón, nombrado 'Mobydickia poseidonii', se ha ganado un lugar entre las diez especies marinas más extraordinarias de 2025. Este cefalópodo, inicialmente mal clasificado en el Museo de Historia Natural de Londres, fue extraído del estómago de un cachalote hace siete décadas. Su hallazgo resalta la importancia de las colecciones biológicas y el vasto conocimiento aún por desvelar en las profundidades oceánicas.
La historia de este calamar, junto con la revelación de una nueva familia de cefalópodos después de casi tres décadas, subraya la continua riqueza de la biodiversidad marina. Este hito científico no solo amplía nuestro entendimiento del océano profundo, sino que también fomenta la preservación de especímenes históricos en museos, fundamentales para futuros análisis y descubrimientos que pueden incluso inspirar nuevas formas de arte y tecnología.
El Misterioso Descubrimiento del Calamar de Poseidón
Hace aproximadamente setenta años, durante una operación de caza de ballenas, se recuperó un calamar del interior de un cachalote. Este espécimen permaneció por décadas en las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres, donde fue inicialmente identificado de manera incorrecta. No fue hasta que un equipo de científicos españoles, incluyendo a la estudiante Sam Arnold y al investigador Fernando Ángel Fernández-Álvarez del Instituto Español de Oceanografía, emprendieron una revisión minuciosa que se desveló la verdadera naturaleza de esta criatura. Tras examinar su morfología, se percataron de que no correspondía a ninguna especie o familia de cefalópodos previamente descrita, lo que llevó a su identificación como una especie completamente nueva para la ciencia. Este descubrimiento singular y la historia detrás de cómo llegó a ser estudiado lo han catapultado a la lista de las diez especies marinas más destacadas de 2025, según el Registro Mundial de Especies Marinas (WoRMS).
El calamar de Poseidón, cuyo nombre científico es 'Mobydickia poseidonii', es un ejemplar de tamaño considerable, estimándose una longitud total de entre 40 y 50 centímetros, a pesar de la ausencia de dos de sus tentáculos. Su coloración es mayormente despigmentada, con la excepción de la zona ocular, y presenta unos ganchos en las ventosas de sus brazos que poseen cúspides laterales, reminiscentes de la forma de un tridente. Estas características, junto con su origen peculiar, inspiraron su nombre: 'Mobydickia' en alusión a la famosa ballena blanca de 'Moby Dick', y 'poseidonii' en honor al dios griego de los mares. La investigación para su correcta clasificación se llevó a cabo en las Colecciones Biológicas Marinas de Referencia del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) en Barcelona, un logro que marca la primera vez en 27 años que se nombra una nueva familia de calamares oceánicos, un evento considerado extraordinario por los biólogos marinos.
La Revelación de una Nueva Familia de Cefalópodos y su Impacto Científico
El hallazgo del calamar de Poseidón no solo significó la identificación de una nueva especie, sino también el establecimiento de una nueva familia de calamares, un acontecimiento que no ocurría en el ámbito científico desde hacía casi tres décadas. Este hecho subraya la vasta cantidad de misterios que aún encierra el océano profundo y la inmensa diversidad biológica que permanece inexplorada. Los científicos resaltan la vital función de los museos y las colecciones biológicas, que actúan como custodios de la biodiversidad del planeta, preservando especímenes que, como el calamar de Poseidón, pueden albergar secretos por generaciones hasta que la ciencia está lista para desvelarlos. Este descubrimiento enfatiza la relevancia de la conservación y el estudio de estas colecciones para avanzar en nuestro conocimiento de la vida marina y sus ecosistemas.
Este notable descubrimiento ha sido reconocido por el Registro Mundial de Especies Marinas (WoRMS), que lo incluyó en su lista de las diez especies marinas más extraordinarias de 2025. El WoRMS enfatizó que “el descubrimiento de una familia totalmente nueva de calamares a partir de un único espécimen preservado resalta cuánto queda por descubrir en las profundidades oceánicas y la importancia crucial de los museos y las colecciones biológicas como reservorios de la biodiversidad terrestre”. Esta perspectiva es compartida por el investigador Fernández-Álvarez, quien califica de “maravilloso” el respeto actual hacia los cetáceos, que ha puesto fin a su caza indiscriminada. Asimismo, destaca la extraordinaria fortuna de que un espécimen como el calamar de Poseidón fuera recolectado, preservado adecuadamente y mantenido en un museo durante 70 años, permitiendo su eventual estudio y clasificación, lo que demuestra cómo los hallazgos pasados pueden tener un impacto significativo en el presente de la cienci
