

El Gobierno brasileño ha presentado regulaciones actualizadas para el comercio internacional de la especie Prionace glauca durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Especies Migratorias (COP15). Estas modificaciones buscan fortalecer la conservación de esta especie marina y asegurar que su aprovechamiento se realice de manera sostenible.
Regulaciones más estrictas para la comercialización
Las nuevas directrices emitidas por el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (Ibama) imponen requisitos más rigurosos para el seguimiento, el control sanitario y la sostenibilidad en las operaciones de exportación, importación y reexportación de este tiburón migratorio. Según lo comunicado por el Ministerio de Medio Ambiente, estas disposiciones pretenden salvaguardar la población de tiburón azul. La normativa fue presentada en Campo Grande por João Paulo Capobianco, presidente de la COP15, y Rodrigo Agostinho, presidente del Ibama. Entre las prohibiciones clave se incluye la exportación de aletas sin el cuerpo del animal, así como la retención de hembras y ejemplares inmaduros. Adicionalmente, se ha establecido un tope máximo del 20% de captura por jornada de pesca para el comercio exterior, lo que busca reducir la presión sobre la especie.
La implementación de estas normas significa un avance crucial en la protección de los tiburones, una especie vulnerable a la sobreexplotación debido a su alto valor en el mercado internacional, especialmente por sus aletas. Al restringir el comercio de aletas separadas, Brasil se alinea con esfuerzos globales para combatir la pesca ilegal y el tráfico de estas partes, que a menudo llevan a prácticas insostenibles y crueles. La limitación en la captura de individuos jóvenes y hembras es vital para permitir la regeneración de la población, ya que estos grupos son fundamentales para la reproducción y el mantenimiento de la especie. Las nuevas reglas no solo impactan directamente en la actividad pesquera, sino que también envían un mensaje claro sobre el compromiso de Brasil con la biodiversidad marina y la gestión responsable de sus recursos naturales, sentando un precedente para otras naciones con intereses en la conservación de especies migratorias.
Controles aduaneros y certificaciones obligatorias
Las operaciones comerciales relacionadas con el tiburón azul estarán ahora circunscritas a recintos aduaneros específicamente habilitados, como puertos y aeropuertos, para la descarga de mercancías. Estos lugares estarán sujetos a revisiones técnicas y análisis de laboratorio para verificar el cumplimiento de la normativa. La disposición también exige la presentación de la licencia CITES (Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) y la demostración de la legalidad del origen del producto en todas las transacciones. Asimismo, se impide la entrada al país de cualquier especie de tiburón clasificada como en riesgo de extinción, garantizando la protección de la biodiversidad marina.
Estas exigencias de control aduanero y certificación internacional son fundamentales para crear un sistema robusto que prevenga el comercio ilícito y asegure la sostenibilidad. Al centralizar las operaciones en puntos autorizados y someterlas a inspecciones rigurosas, Brasil puede monitorear de cerca la cadena de suministro y detectar cualquier irregularidad. La obligatoriedad de la licencia CITES y la verificación del origen legal son herramientas cruciales para la trazabilidad, permitiendo a las autoridades confirmar que los productos provienen de fuentes sostenibles y que no contribuyen a la disminución de poblaciones silvestres. Además, la prohibición de importar especies de tiburones amenazadas refuerza el compromiso del país con la protección global de la biodiversidad, impidiendo que el mercado brasileño se convierta en un destino para especies en peligro, lo que contribuye a la lucha internacional contra la extinción de estas criaturas marinas.
