Boya: La "revoluci￳n de la proximidad" y el campo espa￱ol ante la inestabilidad pol■tica
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Boya: La "revoluci￳n de la proximidad" y el campo espa￱ol ante la inestabilidad pol■tica

En un escenario de profunda inestabilidad global, el secretario general para el Reto Demográfico, Francesc Boya, ha puesto de manifiesto la trascendencia de lo que denomina la "revolución de la proximidad". Su enfoque se centra en el potencial inigualable del medio rural español, destacando la agricultura respetuosa con el entorno, la creciente importancia de las energías limpias y la riqueza forestal, elementos que, a su juicio, confieren a España una posición más sólida en comparación con otras naciones europeas. Este posicionamiento es vital en un contexto donde la fragilidad de la globalización ha revelado la necesidad de revalorizar las soluciones locales.

Según las declaraciones de Boya, "existen múltiples argumentos que, precisamente en esta coyuntura de vulnerabilidad en la interconexión mundial, nos impulsan a regresar al ámbito de lo cercano. En este aspecto, el entorno rural se muestra insuperable". Estas palabras fueron pronunciadas en una entrevista concedida a EFEverde, con motivo de la celebración del Tercer Encuentro Nacional de Centros de Innovación Territorial (CIT), que se llevará a cabo en Ponferrada (León).

El secretario general considera que España se encuentra en un "momento de transformación" en el que surgen cada vez más oportunidades en las áreas rurales. Es fundamental comprender que el territorio "es el motor" que permite abordar gran parte de los desafíos actuales. "Es imperativo volver a prestar mayor atención a lo local y a esas producciones estratégicas que cobran mayor relevancia ahora que hace unos años, cuando se creía en la imparcialidad de la globalización, que finalmente se ha revelado como frágil y vulnerable", afirma Boya, subrayando la importancia de adaptar la perspectiva a las nuevas realidades.

La economía sostenible se perfila como la principal estrategia para combatir el cambio climático. Prácticas como la ganadería extensiva, la agricultura regenerativa y el desarrollo de fuentes de energía renovable desempeñan un papel crucial. Sin embargo, estas iniciativas deben arraigarse en el territorio de manera armoniosa, teniendo en cuenta a las comunidades que ya residen en estas zonas. Boya enfatiza que estas actividades contribuirán a reducir la dependencia de los combustibles fósiles y de terceros países, lo que a su vez mitiga la vulnerabilidad ante fluctuaciones externas. La creciente implicación de las empresas en los entornos urbanos y el rol de los Centros de Innovación Territorial (CIT) como nexos entre regiones y fuentes de conocimiento, con la expectativa de alcanzar una treintena al final del año, son indicadores de esta nueva dirección.

En febrero, el gobierno español presentó la Segunda Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico, con el objetivo de lograr una "transformación estructural". Boya anticipa que este plan será pronto aprobado por el Consejo de Ministros para su implementación inmediata. Una de las iniciativas clave de esta estrategia es el concepto de "territorio de media hora", que busca garantizar que los habitantes de las zonas rurales tengan acceso a servicios esenciales en un radio de 30 minutos.

Esto significa, por un lado, asegurar la calidad de vida de los residentes rurales, considerando el tiempo como un factor primordial, de ahí la referencia al "país de los 30 minutos". Por otro lado, implica impulsar procesos de innovación que permitan desarrollar acciones más audaces y diferenciadas de las realizadas hasta ahora. El camino es resbaladizo, ya que se trata de una política relativamente novedosa, pero existe una firme convicción de que las medidas adoptadas son las correctas en un momento de urgencia para el mundo rural.

A pesar de la complejidad de revertir décadas de despoblación y la acumulación económica en grandes centros urbanos, Boya destaca un "nuevo impulso" a partir de 2020. En este periodo, el 40% de los municipios con menos de 5.000 habitantes ha experimentado un crecimiento demográfico, lo que genera optimismo si se mantiene una política a largo plazo. Esta política, lejos de soluciones mágicas, requiere una "lluvia fina" y una continuidad que permita reconstruir el tejido social dañado por cuestiones demográficas. Además, es fundamental cambiar la narrativa del medio rural, presentándolo de forma positiva y concienciando a las ciudades sobre la importancia vital que tienen las zonas rurales en la provisión de alimentos, agua y energía, elementos esenciales para la vida urbana.