

Eurecat, un centro tecnológico, está al frente de una iniciativa innovadora que busca solucionar uno de los problemas ambientales más apremiantes de la actualidad: la acumulación de microplásticos y nanoplásticos en los océanos. El proyecto, llamado MicroWorld Puertos, se enfoca en descubrir y analizar microorganismos con la habilidad de descomponer estos materiales diminutos y duraderos. Esta investigación es fundamental para proteger nuestros ecosistemas marinos y la salud de las personas.
El proyecto MicroWorld Puertos no solo se centra en la biodegradación, sino que también examina la toxicidad de estos contaminantes. Los estudios de laboratorio, tanto in vitro como in vivo, buscan comprender el impacto de los microplásticos en los seres vivos. Esto es crucial para diseñar puertos más sostenibles e innovadores. El apoyo de Puertos 4.0, un fondo de capital para la innovación logístico-portuaria, y la colaboración internacional con la Universitat Autònoma de Barcelona, la Universidad de Turku (Finlandia) y la Universidad de Tohoku (Japón) demuestran el compromiso global para abordar esta problemática.
Avances en la Lucha contra la Contaminación por Microplásticos
Una investigación innovadora, liderada por Eurecat a través del proyecto MicroWorld Puertos, está marcando un hito en la batalla contra la contaminación por microplásticos y nanoplásticos en el entorno marino. Esta iniciativa se centra en la identificación y caracterización de cepas bacterianas marinas que poseen la capacidad innata de descomponer estos polímeros diminutos pero resistentes. Este esfuerzo es crucial para mitigar el impacto ambiental de estos contaminantes, que representan una seria amenaza para los ecosistemas acuáticos y la salud humana al ingresar en las cadenas alimentarias.
La fase inicial de esta investigación se está llevando a cabo en ubicaciones estratégicas como el Port de Tarragona y la playa de La Pineda, con el fin de asegurar que las bacterias identificadas estén perfectamente adaptadas a las condiciones ambientales específicas del mar Mediterráneo. Roger Mariné, jefe de Línea de estudios preclínicos en la Unidad de Nutrición y Salud de Eurecat, subraya la urgencia de este proyecto, destacando que los microplásticos son polímeros de tamaño reducido que persisten en el ambiente y tienen la capacidad de afectar tanto a los ecosistemas como a la salud de las personas. La selección de estas zonas permite un estudio más preciso de los microorganismos que naturalmente coexisten con estos contaminantes.
Soluciones Biológicas y Evaluación de Impacto Ambiental
El problema de la contaminación plástica ha crecido significativamente, con materiales como el polietileno, poliestireno y PVC degradándose muy lentamente en el ambiente natural. Ante esta situación, el proyecto MicroWorld Puertos presenta una solución novedosa basada en el poder de la biología. Sara Gómez, directora de la Unidad de Nutrición y Salud de Eurecat, explica que el proyecto se enfoca en encontrar y caracterizar microorganismos que han evolucionado para vivir en presencia de estos plásticos. Este enfoque combina una profunda investigación microbiológica con herramientas bioinformáticas avanzadas, lo que permite un abordaje integral a este reto ambiental de escala global.
Además de buscar soluciones de biodegradación, MicroWorld Puertos dedica una parte importante de su trabajo a evaluar la toxicidad de los microplásticos. Los investigadores realizan estudios experimentales in vitro para entender cómo estos materiales afectan a los sistemas biológicos, con el objetivo de promover un modelo portuario más sostenible e innovador. La Unidad de Nutrición y Salud de Eurecat también lleva a cabo estudios in vivo para analizar los efectos de los microplásticos y nanoplásticos en la salud de los organismos vivos. El proyecto cuenta con el respaldo financiero de Puertos 4.0, un fondo que fomenta la innovación en el sector logístico-portuario, y se beneficia de la colaboración del Consorcio MicroWorld, que reúne a expertos de la Universitat Autònoma de Barcelona, la Universidad de Turku y la Universidad de Tohoku, uniendo así el conocimiento científico mundial para combatir la amenaza del plástico en nuestros océanos.
