

La temporada de invierno de aves acuáticas en Doñana y las áreas circundantes de las marismas del Guadalquivir ha experimentado una notable revitalización durante 2026. Los recuentos superan los 385,600 ejemplares, lo que representa un alivio significativo tras varios años de cifras históricamente bajas. A pesar de esta mejora, la cantidad actual de aves aún no alcanza el promedio observado en periodos anteriores. Este repunte se atribuye principalmente a un otoño e invierno más húmedos, que han propiciado una inundación más extensa de la marisma, creando condiciones más favorables para la fauna aviar.
El equipo de estudio de aves del Grupo de Monitoreo Ambiental de ICTS-Doñana, en colaboración con la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), llevó a cabo un censo exhaustivo, registrando 385,649 aves de 88 especies diferentes. Este esfuerzo forma parte del Censo Internacional de Aves Acuáticas (IWC), un programa coordinado a nivel mundial por Wetlands International. Para asegurar la máxima precisión, el conteo en Doñana emplea una combinación de métodos, incluyendo observaciones aéreas, recorridos terrestres y censos en zonas de descanso nocturno, abarcando así la totalidad del ecosistema del humedal.
Desde 2004, se utiliza una metodología de recuento que integra diversas técnicas, lo que contrasta con los censos exclusivamente aéreos realizados antes de esa fecha. Los datos de enero de 2026 superan los de los dos años previos, cuando la severa sequía provocó un descenso drástico en la población aviar. Sin embargo, los números actuales aún están por debajo del récord de 1989, que superó los 684,084 aves (solo contando censos aéreos), y también por debajo del promedio de los últimos 22 años, que se sitúa en 437,000 individuos desde la implementación de la metodología actual. Este resurgimiento está intrínsecamente ligado a la mejoría hídrica de la marisma, que ha revertido años de escasez.
La recuperación en las condiciones hídricas del humedal ha catalizado un aumento generalizado en poblaciones de aves cruciales, especialmente entre las anátidas. La cuchara común (Spatula clypeata) ha mostrado un crecimiento excepcional, con 120,970 ejemplares, lo que representa un incremento de más de 65,000 aves respecto a 2025. El porrón europeo (Aythya ferina) también ha experimentado una reactivación significativa, alcanzando los 10,600 individuos. Aunque el ánsar común (Anser anser) ha visto un ligero aumento de unos 1,000 ejemplares, llegando a 3,700, su población dista mucho de las cifras históricas de los años 80 y principios de los 2000, cuando superaba los 80,000.
Otras especies acuáticas también han respondido positivamente a la mejora del entorno hídrico. La cigüeña negra (Ciconia nigra), una especie rara en Europa durante el invierno, ha alcanzado los 113 individuos, reafirmando la relevancia de Doñana como un refugio invernal esencial. El morito común (Plegadis falcinellus) ha superado los 14,900 ejemplares, formando grandes bandadas. La espátula común (Platalea leucorodia) ha crecido hasta los 2,200 individuos, y la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), que usualmente migra a África en invierno, se ha beneficiado de estas condiciones excepcionales, con 32 ejemplares observados. Rubén Rodríguez, del equipo de Monitoreo Ambiental, subraya que la pronta respuesta de Doñana ante la disponibilidad de agua es clave para la conservación de especies de alto valor ecológico y para preservar su rol como uno de los humedales más vitales de Europa.
En resumen, los recientes datos sobre la población de aves en Doñana demuestran un alentador repunte tras un período de escasez. Este incremento, impulsado por condiciones climáticas favorables y una mayor disponibilidad de agua, subraya la resiliencia del ecosistema y la importancia de su conservación para numerosas especies acuáticas. A pesar de que los niveles aún no alcanzan los máximos históricos, la tendencia actual ofrece una perspectiva optimista para el futuro de este valioso humedal europeo.
