Avance Histórico en la Calidad del Aire de Santiago: Una Década de Reducción Sustancial de la Contaminación
Medio Ambiente

Avance Histórico en la Calidad del Aire de Santiago: Una Década de Reducción Sustancial de la Contaminación

La capital chilena, Santiago, ha alcanzado un hito significativo en la mejora de su entorno atmosférico. El año 2025 se posiciona como el tercer período con la menor incidencia de eventos críticos de polución, incluyendo alertas y preemergencias, desde que se implementaron los planes de descontaminación en 1997. Esta tendencia positiva demuestra una reducción del 66% en el tiempo de exposición a concentraciones elevadas de contaminantes atmosféricos durante la última década, lo que representa un avance crucial para la salud y el bienestar de los habitantes.

Este logro es el resultado de un compromiso sostenido con la gestión ambiental y la aplicación rigurosa de normativas. La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, destacó que el material particulado fino (MP2.5), el más perjudicial para la salud, ha mostrado los niveles más bajos de exposición crítica, superado únicamente por el 2020 (año de pandemia) y el 2023. El período de Gestión de Episodios Críticos (GEC), que abarca de mayo a agosto, ha sido fundamental, con la declaración de solo 23 episodios críticos en 2025, incluyendo 3 preemergencias y 20 alertas ambientales. Este éxito es un testimonio de la eficacia de las medidas estructurales y las acciones preventivas, junto con una mayor concienciación pública y una fiscalización rigurosa en diversos sectores, como el automotriz, la quema de leña y las actividades industriales y agrícolas.

El camino hacia un aire más limpio no solo implica la aplicación de regulaciones, sino también la participación activa de la comunidad y la colaboración interinstitucional. La disminución en las infracciones por restricción vehicular y el uso de calefactores a leña, así como la notable reducción en las quemas agrícolas ilegales y el cumplimiento industrial de las metas de emisiones, reflejan un cambio positivo en el comportamiento colectivo. Estos avances no solo mejoran la calidad del aire, sino que también fomentan un sentido de responsabilidad compartida hacia un futuro más sostenible. Continuar impulsando estas conductas responsables y promoviendo alternativas de transporte y energía limpias es esencial para construir ciudades más habitables y saludables, donde el progreso y la protección del medio ambiente caminen de la mano.