

El año 2025 ha sido declarado como el más perjudicial en la historia de la Unión Europea en lo que respecta a incendios forestales. Con una cifra alarmante de 1,079,538 hectáreas calcinadas, una superficie comparable a la de Chipre, este período ha superado todos los registros previos. Esta situación ha llevado a la Comisión Europea a emitir advertencias sobre la creciente frecuencia e intensidad de estos eventos, influenciados directamente por el cambio climático.
Según el análisis realizado por el Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea, utilizando datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), la temporada de incendios de 2025 marcó un hito sin precedentes desde el inicio de las mediciones en 2006. Países como Alemania, España, Chipre y Eslovaquia experimentaron récords históricos en la extensión de sus superficies quemadas. La magnitud de la devastación fue tal que casi duplicó la media anual registrada entre 2006 y 2024, lo que subraya una tendencia preocupante de incendios que se inician antes, con olas de calor más severas y una expansión hacia zonas que históricamente no eran tan vulnerables.
La temporada comenzó con una actividad inusual, superando las 100,000 hectáreas quemadas para finales de marzo. La situación se agravó progresivamente a partir de junio, alcanzando su punto más crítico en agosto. Durante las primeras tres semanas de este mes, una ola de calor prolongada provocó 22 incendios de gran envergadura en Portugal y España de manera casi simultánea. Estos eventos catastróficos fueron responsables de la destrucción de 460,585 hectáreas, lo que constituyó el 43% del total de la superficie quemada en toda la UE. En total, los satélites de EFFIS detectaron 7,783 incendios en 25 de los 27 Estados miembros de la UE, con Luxemburgo y Malta siendo las únicas excepciones.
Un aspecto crítico revelado por el estudio es que el 39% del territorio afectado, equivalente a 424,023 hectáreas, se encontraba dentro de la red europea de espacios protegidos Natura 2000. Este dato resalta la vulnerabilidad de estos ecosistemas vitales. Al considerar los incendios en otros países europeos, Oriente Medio y el Norte de África, la cifra global de superficie quemada en 2025 se eleva a 2,242,195 hectáreas, evidenciando la dimensión regional de la problemática.
España, en particular, sufrió un impacto devastador, estableciendo un nuevo récord con 1,359 incendios cartografiados y 401,266 hectáreas quemadas, cuadruplicando su media de los últimos 15 años. El 85% de esta destrucción se concentró en agosto, con diez incendios superando las 10,000 hectáreas, principalmente en Castilla y León y Galicia. La mitad de la superficie quemada en España correspondió a "otras superficies naturales", seguida por zonas agrícolas, bosques de frondosas, vegetación esclerófila y bosques de coníferas. Además, España fue el país de la UE con la mayor extensión de áreas protegidas Natura 2000 afectadas, con 171,742 hectáreas, lo que representa el 1.02% de su red Natura 2000 total.
Ante esta crisis, la Comisión Europea ha presentado una nueva estrategia para la prevención de incendios, instando a los Estados miembros a fortalecer sus medidas preventivas. Este enfoque integral abarca la preparación, respuesta y recuperación, con un énfasis particular en la gestión del territorio y los ecosistemas antes de que ocurran los incendios. La Comisión advierte que la magnitud y la intensidad de los incendios forestales en Europa seguirán aumentando, con pérdidas que en 2025 alcanzaron los 3,000 millones de euros, lo que subraya la urgencia de adoptar medidas proactivas y sostenibles.
