

La supervivencia del visón europeo en España pende de un hilo, con su población cayendo a niveles sin precedentes en la última década. Según un exhaustivo estudio realizado por la Sociedad Gorosti de Ciencias Naturales, el número de ejemplares ha disminuido drásticamente, situándose en apenas 142 individuos. Esta especie, que aún mantiene una de las concentraciones más relevantes en Europa occidental, se distribuye principalmente en la cuenca del río Ebro y sus afluentes, abarcando regiones como Navarra, La Rioja, el País Vasco, Castilla y León, y Aragón.
Los recientes análisis genéticos, obtenidos a partir de muestreos no invasivos realizados en 2022, han revelado un preocupante desplome del 70-80% desde 2012. Este declive coloca al visón europeo en una situación de "peligro crítico de extinción" y ha encendido las alarmas entre la comunidad conservacionista. Las causas de esta catastrófica reducción son múltiples: la explotación intensiva para la industria peletera en siglos pasados, la destrucción y alteración de sus hábitats fluviales por la industrialización y canalización, la contaminación de los ecosistemas acuáticos con pesticidas y metales pesados, y el aislamiento genético, que debilita la resiliencia de la especie. La situación es tan grave que, en 2018, la especie fue oficialmente declarada en situación crítica en España.
Ante este panorama desolador, la comunidad científica urge a la implementación de un plan de conservación integral y expedito. Este plan debe incluir la restauración de la salud ecológica de los ecosistemas ribereños, con un enfoque en la vegetación autóctona y la prevención de nuevas canalizaciones. Es fundamental también el control riguroso del visón americano, una especie invasora que compite y desplaza al visón europeo. Además, se propone el fortalecimiento de programas de cría en cautividad y reintroducción, utilizando material genético de otras poblaciones europeas para enriquecer la diversidad genética. Finalmente, un monitoreo exhaustivo de cada individuo restante es crucial para evaluar la efectividad de las acciones y ajustar las estrategias de conservación. Es una llamada a la reflexión sobre cómo, a pesar de las inversiones previas, la especie sigue en declive.
La situación crítica del visón europeo en España es un recordatorio contundente de la fragilidad de nuestros ecosistemas y la interconexión de todas las formas de vida. La protección de esta especie no es solo una cuestión de biodiversidad, sino un indicador de la salud ambiental de nuestros ríos y la vitalidad de la naturaleza. Asumir la responsabilidad de su recuperación significa apostar por un futuro donde la coexistencia entre la actividad humana y el reino animal sea armoniosa, impulsando un compromiso colectivo hacia la sostenibilidad y el respeto por el patrimonio natural.
