

En un esfuerzo concertado por contrarrestar las narrativas erróneas y la polarización, más de 170 investigadores de distintas áreas del saber, como la ecología y la biología de la conservación, han emitido un llamamiento contundente. Su mensaje principal es la necesidad imperante de basar las discusiones sobre la caza y la gestión de la vida silvestre en evidencia empírica, alejándose de las creencias infundadas o los intereses particulares que a menudo dominan el discurso público, especialmente en las plataformas digitales. Este pronunciamiento subraya cómo la proliferación de opiniones subjetivas en redes sociales socava la credibilidad del método científico y agudiza la división social, presentando la caza recreativa como un claro ejemplo de esta fricción.
El artículo que consolida esta posición, publicado por investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC, UCLM, JCCM) en el 'European Journal of Wildlife Research', advierte sobre la erosión del prestigio científico. Los autores resaltan que tanto los defensores como los detractores de la caza suelen recurrir a argumentos simplistas y emotivos, desestimando incluso estudios científicos cuando sus conclusiones no se alinean con sus preconcepciones. Se denuncian mensajes extremos que, por un lado, glorifican la caza como salvadora de ecosistemas y, por otro, la satanizan como cruel e insostenible. Los científicos enfatizan que estas visiones dicotómicas no reflejan la complejidad de la realidad ni la evidencia disponible, y que la ciencia no busca alinearse con ninguna postura, sino proporcionar información objetiva para la toma de decisiones. Además, critican el deterioro del debate en línea, marcado por ataques personales hacia los académicos y centros de investigación.
Los expertos recalcan que la caza, al ser una actividad legalmente regulada que implica el uso de un recurso natural renovable, demanda un análisis exhaustivo desde perspectivas sociológicas, medioambientales y económicas, en línea con el enfoque 'One Health' que interconecta la salud humana, animal y ambiental. Insisten en que la información científica es la piedra angular para fomentar un diálogo constructivo que genere consenso entre opiniones divergentes. Aunque reconocen que la verdad sobre la caza puede tener matices, afirman que la prioridad debe ser dada a las verdades respaldadas por datos comprobables. Este esfuerzo colectivo busca reforzar la divulgación científica, mejorar la formación de quienes participan en la caza y su gestión, y promover una comunicación responsable en todos los medios. Solo a través de este camino, la actividad cinegética podrá evolucionar hacia un modelo sostenible, aceptado socialmente y con bases científicas sólidas.
La búsqueda de la verdad y el conocimiento es un pilar fundamental para el progreso de la sociedad, y en el ámbito de la conservación y el manejo de los recursos naturales, la información veraz se convierte en una brújula indispensable. Es vital que, como sociedad, valoremos y apoyemos la investigación científica, promoviendo un diálogo constructivo y basado en hechos para resolver las controversias. Al confiar en la ciencia y fomentar la educación, podemos construir un futuro donde las decisiones se tomen de manera informada y responsable, garantizando la coexistencia armoniosa entre los seres humanos y la naturaleza, y superando la polarización en favor del bien común.
