

Un grupo distinguido de científicos ha levantado su voz en una petición contundente a las administraciones autonómicas y al Ministerio para la Transición Ecológica, solicitando la implementación de un umbral de 500 manadas como requisito fundamental para la salvaguarda y la supervivencia a largo plazo del lobo ibérico. Además, enfatizan la necesidad de prohibir la caza de estos ejemplares. Su argumento se cimenta en la sólida base del conocimiento científico disponible, el cual revela un estado de conservación desfavorable para esta especie en el territorio español. Por ello, instan a mantener al lobo dentro del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.
Científicos Exigen Acción Decisiva para la Recuperación del Lobo Ibérico
En un significativo llamamiento realizado desde la capital española, Madrid, con fecha del 23 de julio de 2025, un colectivo de 116 científicos ha presentado una carta abierta. Esta iniciativa surge a raíz de los datos más recientes del censo nacional del lobo, llevado a cabo entre 2021 y 2024, y ante la inminente entrega del informe sexenal que España debe presentar a la Comisión Europea sobre el estado de conservación de especies. Los expertos instan a que las políticas de conservación se fundamenten estrictamente en el principio de precaución y en la evidencia científica más robusta, desechando cualquier influencia de intereses económicos o políticos.
Subrayan que la recuperación del lobo en España muestra una preocupante lentitud, con un incremento de apenas el 12% en el número de manadas desde el censo anterior (2012-2014), lo que representa una tasa de crecimiento significativamente inferior a la observada en otras poblaciones de lobos en Europa. La especie enfrenta amenazas severas, incluyendo la disminución de la diversidad genética –siendo la población ibérica la menos variada genéticamente de Europa– y una elevada tasa de mortalidad, atribuida tanto a la caza furtiva como a la posible reanudación de la caza legal. Los científicos insisten en que la evaluación del estado del lobo debe abarcar la totalidad de la población ibérica, compartida con Portugal, y no limitarse a análisis parciales.
Respaldan firmemente la propuesta del Gobierno español de establecer un mínimo de 500 manadas, basándose en un informe clave solicitado por la Comisión a la Iniciativa para los Grandes Carnívoros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Linnell y Boitani, 2025). Este estudio es considerado el método más fiable para evaluar la situación de los grandes carnívoros en el continente. La carta, apoyada por figuras prominentes como Javier Castroviejo, expresidente de la Estación Biológica de Doñana-CSIC, y numerosos investigadores de diversas universidades y centros de investigación, destaca que la especie ocupa actualmente una extensión mucho menor de su territorio histórico, con la lamentable desaparición de las poblaciones más australes.
Reflexiones sobre la Urgencia de la Conservación del Lobo
Como observadores, la postura de la comunidad científica nos interpela profundamente. La exigencia de un umbral de 500 manadas para el lobo ibérico no es solo una cifra, sino un claro llamado a la responsabilidad y a la acción basada en el conocimiento. Es imperativo que las decisiones de política ambiental prioricen la supervivencia de especies emblemáticas sobre cualquier otra consideración. La lenta recuperación de la población lobuna, sumada a las persistentes amenazas, debería ser una señal de alarma para todos. Debemos comprender que la conservación no es un acto aislado, sino un compromiso continuo que requiere una colaboración sin fisuras entre la ciencia, la política y la sociedad. Proteger al lobo es proteger un equilibrio ecológico vital y es una prueba de nuestra capacidad para coexistir con la naturaleza. La hora de actuar es ahora, con determinación y apego a la evidencia.
