

El gobierno de Chile, bajo la administración del presidente saliente Gabriel Boric, ha logrado un hito histórico en la conservación ambiental al establecer una protección estricta sobre el 54% de sus aguas marinas. Esta medida, concretada pocas horas antes de la transición presidencial, posiciona a Chile como un referente global en la salvaguarda de sus valiosos ecosistemas oceánicos. La ampliación de los parques marinos de Nazca-Desventuradas y Mar de Juan Fernández representa un esfuerzo conjunto entre el liderazgo gubernamental y las comunidades locales, quienes han demostrado un profundo compromiso con la preservación de la biodiversidad marina única del país.
Chile Refuerza su Compromiso con la Conservación Marina en una Decisión Histórica
En un movimiento trascendental para la conservación oceánica, el 11 de marzo de 2026, Gabriel Boric, presidente saliente de Chile, firmó un decreto que amplió significativamente la extensión de los parques marinos de Nazca-Desventuradas y Mar de Juan Fernández. Esta medida agregó aproximadamente 360.000 kilómetros cuadrados de área oceánica bajo protección estricta, elevando el total de la superficie marina chilena protegida a 947.142 kilómetros cuadrados, lo que representa un impresionante 54% de las aguas del país. Esta expansión convierte a esta zona en la tercera área marina completamente protegida más grande a nivel mundial.
La ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, destacó que la creación de los Parques Nacionales Marinos Mar de Juan Fernández II y Nazca Desventuradas II en la Región de Valparaíso busca resguardar un archipiélago que se caracteriza por una biodiversidad excepcional, con un alto índice de especies endémicas, es decir, que solo se encuentran en estas ubicaciones. Particularmente, el 87% de los peces de Juan Fernández y el 72% de los de las Islas Nazca Desventuradas son endémicos. Entre estas especies, se incluyen el lobo fino y la langosta de Juan Fernández. Además, estas áreas son cruciales corredores biológicos para especies migratorias como ballenas, tiburones, tortugas marinas y aves oceánicas. Los ecosistemas submarinos en estas regiones también albergan montes submarinos, que son verdaderos oasis de vida con corales milenarios de aguas frías, esponjas hexactinélidas y extensos campos de crinoideos.
Esta iniciativa no solo fue un logro del gobierno, sino que también fue impulsada por la comunidad local de Juan Fernández. Los pescadores artesanales, con más de un siglo de gestión sostenible de la pesquería de langosta, buscaron asegurar la protección a largo plazo de los ecosistemas marinos que sostienen su cultura, economía e identidad. Julio Chamorro Solís, presidente del Consejo Local de Gestión de las áreas marinas protegidas, enfatizó que la protección del mar es fundamental para los isleños y un legado para las futuras generaciones. El senador Ricardo Lagos Weber fue una figura clave en la tramitación del proyecto, subrayando cómo el liderazgo local puede generar avances significativos en la conservación oceánica. Organizaciones conservacionistas como Blue Marine Foundation, Pew Bertarelli Ocean Legacy, Island Conservation y Fundación Patagonia Azul proporcionaron apoyo científico y técnico, demostrando la eficacia de la colaboración entre diferentes actores.
La decisión de Chile de proteger más de la mitad de su superficie marina es un testimonio inspirador de la voluntad política y la colaboración comunitaria para enfrentar la crisis ambiental global. En un mundo donde los océanos están bajo creciente presión, este ejemplo chileno nos recuerda que la conservación a gran escala es posible cuando las comunidades locales lideran el camino y sus esfuerzos son respaldados por la ciencia y el compromiso gubernamental. Este logro no solo protege especies únicas y ecosistemas vitales, sino que también asegura un futuro más sostenible para las generaciones venideras, demostrando que la protección de nuestros recursos naturales es una inversión en el bienestar del planeta y de la humanidad.
