Censo Histórico: El Año de Oro de la Cigüeña Negra en Castilla y León
Naturaleza

Censo Histórico: El Año de Oro de la Cigüeña Negra en Castilla y León

La reciente evaluación de la población de cigüeñas negras en la región de Castilla y León ha arrojado resultados notables para el año 2024, marcando un hito en la conservación de esta esquiva ave migratoria. A pesar de una leve reducción en el número total de parejas reproductoras, la productividad alcanzó un nivel sin precedentes, con un elevado número de crías logrando volar, lo que sugiere un éxito reproductor excepcional. Este fenómeno subraya la importancia de los esfuerzos de monitoreo y las características ambientales específicas de la región que favorecen la supervivencia y el desarrollo de esta especie, considerada vulnerable debido a su naturaleza discreta y a los desafíos en la detección de sus nidos.

El seguimiento anual de la cigüeña negra, especie migratoria que visita Castilla y León a finales del invierno para reproducirse antes de regresar a sus cuarteles subsaharianos, ha revelado que, si bien se identificaron 38 parejas reproductoras en 2024, ligeramente por debajo del promedio histórico, la cifra de 80 pollos que emprendieron el vuelo representa el mejor registro reproductivo entre 2017 y 2024. Este éxito se traduce en una productividad de 2.42 pollos por pareja, superando significativamente la media nacional de 1.52 registrada en 2017, un indicador clave del vigor reproductivo de la población regional.

La distribución de estas aves se concentra principalmente en el cuadrante suroccidental de la Península Ibérica, abarcando territorios en Extremadura, Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía y, destacadamente, Castilla y León. Durante sus migraciones, la especie es más visible en la mitad oriental de España. Los núcleos de invernada, aunque escasos, se localizan en zonas como Doñana, embalses extremeños (con Orellana sobresaliendo en Badajoz) y el valle del Tiétar, que atraviesa Ávila, Toledo y Cáceres.

La Junta de Castilla y León, responsable del Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad en la comunidad, ha destacado el esfuerzo continuo en el seguimiento de la cigüeña negra. La naturaleza huidiza de estas aves, que evitan la cercanía humana y prefieren entornos aislados como sierras, bosques extensos y roquedos fluviales, plantea un reto constante para los técnicos. A menudo, algunas parejas pasan desapercibidas debido a fracasos tempranos en la reproducción, cambios de ubicación de sus plataformas de anidación o simplemente por su extrema discreción.

En 2024, el equipo de seguimiento examinó 83 plataformas y emplazamientos históricos, confirmando la presencia de 38 parejas reproductoras. La mayoría se ubicó en el suroeste de la Comunidad, con 24 parejas en Salamanca, 9 en Zamora, 4 en Ávila y 1 en Segovia, además de dos territorios transfronterizos con Portugal. Un porcentaje significativo (78.9%) de estas parejas se asentó dentro de la Red Natura 2000, en Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), lo que subraya la importancia de estas áreas protegidas para la especie. Destacan las ZEPA de Arribes del Duero (Salamanca-Zamora) y Cañones del Duero, así como el entorno del Douro Internacional e Vale do Águeda en Portugal, que, al constituir una unidad ambiental continua, albergan la mayor densidad de población reproductiva. Además, la ZEPA Campo de Azaba y la ZEPA del Valle del Tiétar acogen cada una tres territorios.

En cuanto a la elección del lugar de anidación, de las 35 parejas con nidos localizados, 22 eligieron cortados rocosos y 13 prefirieron árboles, siendo el pino negral (Pinus pinaster) la especie arbórea más utilizada. El proceso de censo se divide en dos fases: una primera, entre febrero y abril, para identificar las parejas y verificar la ocupación de los nidos; y una segunda, entre junio y julio, para determinar el éxito reproductivo, es decir, el número de pollos que logran volar. Desde 2016, Castilla y León lleva a cabo un seguimiento anual exhaustivo, consolidando un valioso registro histórico.

A pesar de los alentadores resultados de 2024, la cigüeña negra sigue siendo una especie vulnerable. Para mejorar la comprensión de su estado de conservación, la Junta de Castilla y León planea intensificar la búsqueda de nuevos territorios y reforzar la prospección en zonas potencialmente favorables. Estos esfuerzos buscan superar las dificultades inherentes a la detección de esta especie, cuya conducta elusiva y la lejanía de sus hábitats hacen que un censo completo sea un desafío constante. El objetivo es obtener una estimación más precisa de su población y garantizar la protección de sus enclaves de cría.