

La Autoridad Portuaria de Róterdam ha implementado una técnica novedosa para mitigar la propagación de un arbusto áspero: la utilización de tres burros de origen español. Esta estrategia, en fase de prueba, busca frenar el avance del espino amarillo en el área natural de Geuzenbos, un enclave fundamental para el puerto. El propósito principal es determinar si estos animales son una solución efectiva y sostenible para el control de la vegetación, especialmente en zonas cercanas a infraestructuras vitales como los oleoductos. Este enfoque innovador subraya el compromiso de las autoridades portuarias con la conservación ambiental y la promoción de la diversidad biológica.
El puerto de Róterdam, uno de los más grandes de Europa y situado en los Países Bajos, ha dado un paso audaz al integrar la naturaleza en sus prácticas de gestión de infraestructuras. Tres ejemplares de burro de la raza zamorano-leonesa han sido trasladados a una superficie de 29 hectáreas para enfrentar un desafío botánico. Estos equinos han sido seleccionados por su resistencia y su particular predilección por la vegetación robusta y espinosa.
El espino cerval de mar, conocido por su crecimiento acelerado y la dificultad de su eliminación, representa un obstáculo significativo para el mantenimiento de los corredores de tuberías que transportan petróleo, productos químicos y gases industriales, conectando el puerto con otras regiones de los Países Bajos, Bélgica y Alemania. La proliferación de esta especie arbustiva exige un manejo constante y costoso, y es en este punto donde la intervención de los burros se vuelve crucial. La Autoridad Portuaria ha señalado que, por motivos de seguridad, la vegetación a lo largo de estas vías debe mantenerse en un nivel bajo, una tarea que el espino cerval dificulta considerablemente.
Antes de su liberación en el entorno neerlandés, los asnos, provenientes de España, fueron sometidos a rigurosos controles de salud, programas de vacunación y un período de aclimatación al clima local. Tras su llegada, demostraron una rápida adaptación al terreno. Su presencia en el Geuzenbos se suma a la de otros animales, como dos toros, que también contribuyen a la gestión ecológica del área, aunque con diferentes preferencias alimentarias. La elección de esta raza específica de burro se basa en su capacidad para prosperar en condiciones climáticas adversas y su dieta que incluye vegetación seca y espinosa. En su país de origen, estos animales son incluso empleados en áreas forestales para reducir el riesgo de incendios gracias a su consumo de matorrales.
Lissethe Veenstra, encargada de infraestructuras en la Autoridad Portuaria, enfatizó que esta iniciativa no solo busca controlar el espino, sino también enriquecer la diversidad biológica en la zona portuaria. Esta gestión de la naturaleza se alinea con la visión de la Autoridad Portuaria de integrar la protección ambiental en sus operaciones. El ensayo se extenderá por un periodo de entre uno y dieciocho meses para evaluar su impacto a largo plazo. La comunidad local y los visitantes han sido informados sobre la presencia de los burros y las normas de convivencia, como la obligación de llevar a los perros con correa y abstenerse de alimentar a los animales. El Geuzenbos se consolida así como un ejemplo de coexistencia entre la actividad industrial y la riqueza natural, albergando especies como focas, murciélagos y orquídeas.
En resumen, el puerto de Róterdam está demostrando un enfoque innovador y respetuoso con el medio ambiente al emplear burros españoles para la gestión de la vegetación invasora. Este proyecto piloto, en el que se evaluará la eficacia de estos animales en el control del espino cerval de mar, es un testimonio de la dedicación de las autoridades portuarias a la sostenibilidad y la preservación del entorno natural, garantizando al mismo tiempo la seguridad operativa de sus infraestructuras esenciales.
