

El Gobierno de Aragón ha puesto en marcha un ambicioso plan de reforestación que implica la plantación de 2.500 pinsapos andaluces en la región. Esta iniciativa, fruto de un protocolo de colaboración con Andalucía, tiene como objetivo principal estudiar la capacidad de adaptación de esta singular especie en nuevos entornos y, al mismo tiempo, fortalecer su conservación frente a los desafíos ambientales actuales.
Aragón y Andalucía Unen Esfuerzos por la Conservación del Pinsapo
El día 10 de marzo de 2026, en la localidad de Orcajo, Zaragoza, el Gobierno de Aragón inició la plantación de 2.500 pinsapos, abetos mediterráneos, que fueron cuidadosamente seleccionados y trasladados desde las sierras andaluzas. Esta acción es el resultado de un acuerdo estratégico entre ambas comunidades autónomas, que busca no solo la reintroducción de la especie en nuevas áreas, sino también la evaluación de su comportamiento genético y ecológico bajo diferentes condiciones climáticas.
Manuel Blasco, consejero de Medio Ambiente y Turismo en funciones, presente durante las labores de plantación, enfatizó el valor incalculable del pinsapar de Orcajo y la visión a largo plazo de esta iniciativa, orientada a las futuras generaciones. Ana Oliván, directora general de Gestión Forestal en funciones, resaltó la sorprendente capacidad de adaptación y regeneración natural del pinsapo, lo que motivó la firma de este protocolo interregional.
El plan completo contempla la plantación de un total de 4.000 pinsapos. Además de los 2.500 ejemplares destinados a Orcajo, otros 1.500 se dirigirán a la Sierra de Vicort, específicamente al monte de Inogés, en el término municipal de El Frasno. Estos árboles provienen de fuentes semilleras certificadas en Yunquera, Estepona y Grazalema, en las provincias de Málaga y Cádiz, respectivamente. Con tres años de desarrollo en vivero, los jóvenes pinsapos presentan una mayor probabilidad de arraigo y supervivencia una vez plantados.
El pinsapar de Orcajo es un sitio de gran importancia histórica y ecológica. Establecido en 1913 por el ingeniero forestal García Cañada en el monte Fuentes del Villar, ha demostrado una impresionante resiliencia y adaptabilidad a un clima más seco y continental en comparación con su hábitat natural. Esta exitosa regeneración y crecimiento le valieron la declaración de Arboleda Singular por el Gobierno de Aragón en 2018, consolidándolo como un valioso laboratorio natural para la investigación científica.
La colaboración entre Aragón y Andalucía representa un modelo ejemplar de gestión ambiental, donde la ciencia y la voluntad política se unen para proteger y enriquecer la biodiversidad. Esta iniciativa no solo asegura la continuidad de una especie en peligro, sino que también promueve la investigación sobre su adaptabilidad en un contexto de cambio climático, ofreciendo esperanza para la conservación de otros ecosistemas vulnerables.
